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Oracle sacrifica empleos para alimentar su obsesión por los centros de datos de ia

Oracle empieza a despedir a miles de empleados para pagar su apuesta multimillonaria por la infraestructura de inteligencia artificial. La cifra habla por sí sola: hasta 30.000 trabajadores podrían quedarse sin empleo en los próximos meses, según cálculos de TD Cowen.

La factura del futuro se paga con recursos del presente

La compañía fundada por Larry Ellison ha comenzado a notificar los primeros despidos, que afectarán a divisiones enteras. No se trata de un ajuste fino: es una amputación para financiar la construcción de centros de datos que, según la propia empresa, no empezarán a generar retornos hasta 2030.

El mercado aplaude. Las acciones de Oracle subieron un 5% tras conocerse la noticia. Los inversores ven con buenos ojos la reducción de costes, aunque eso signifique desmantelar parte del equipo humano que construyó el imperio.

La ironía es brutal: los trabajadores no pierden sus puestos porque la IA pueda hacerlos mejor. Los pierden porque la compañía necesita su sueldo para comprar chips NVIDIA y construir plantas de servidores. Es la versión corporativa de vender el sofá para pagar la hipoteca.

El modelo que arrasa en silicon valley

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Oracle no está sola. Microsoft despidió a 15.000 personas el año pasado mientras invertía en nuevos centros de datos. Meta, Amazon y Google han seguido el mismo patrón: menos ingenieros, más GPUs.

La compañía lleva meses acudiendo a los mercados de deuda para financiar su expansión. En enero anunció que necesitaba 50.000 millones de dólares. Wall Street prevé que el flujo de caja seguirá en rojo durante años. El negocio actual sirve para pagar el futuro, aunque eso signifique despedir a quienes construyen el presente.

El discurso oficial mantiene la coherencia: la demanda de infraestructura cloud