Orla mining dispara su facturación un 308 % y ya planea su tercera mina
La canadiense Orla Mining acaba de demostrar que la fiebre del oro no entiende de ciclos bajistas: cerró 2025 con 378,5 millones de dólares de ingresos, cuatro veces más que los 92,8 millones del ejercicio anterior. La integración de Musselwhite –la mina que le regaló Agnico Eagle el año pasado– ya aporta más caja que cualquier optimista había calculado.
El salto no es contable, es geológico. La compañía ha pasado de operar un único activo en México a tener tres centros de producción en plena fase de expansión y un cuarto en la mesa de diseño: Nevada arrancará obra en verano. El mensaje a los accionistas es claro: el flujo de caja libre ya no depende de un solo pozo.
México da luz verde al corte subterráneo en camino rojo
El 18 de marzo la Secretaría de Medio Ambiente entregó la autorización de impacto ambiental para la fase de óxido y el túnel de exploración subterránea en Camino Rojo, Zacatecas. Con el cambio de uso de suelo ya en bolsillo, Orla puede perforar debajo del actual tajo sin pedir permisos adicionales. La compañía calcula que el corte subterráneo –programado para la segunda mitad de 2026– duplicará la vida útil del yacimiento sin disparar los costes por onza.
Lo que nadie cuenta es que el informe técnico actualizado incluye una evaluación económica preliminar que eleva las reservas probables y posibles en más de un 35 %, según los sondeos de 2024. El oro sigue ahí, solo estaba más profundo de lo que pensaban los ingenios de 2018.
El consejo aprovechó la presentación de resultados para dejar claro que no gastarán ni un dólar en proyectos que no devuelvan el capital en menos de cuatro años. Con el oro rozando los 2.400 dólares la onza y los costes por debajo de los 900, el margen se antoja insultante.

Nevada, la próxima joya de la corona
Mientras los rivales se pelean por activos maduros en Ontario, Orla ha comprado terrenos en Nevada a precio de desguace. La preparación de infraestructuras ya comenzó: caminos, línea de agua y subestación eléctrica. La primera pala entrará en julio. El objetivo: 150.000 onzas anuales a partir de 2027 con costes en el segundo cuartil mundial.
La jugada encaja con la estrategia de la empresa: ir donde los grandes no quieren molestarse. El mineral es menos espectacular que en los distritos de Carlin, pero el capex es una fracción y la jurisdicción, amable con los impuestos.
Los analistas de Canaccord y BMO acaban de subir el precio objetivo a 8 y 8,5 dólares por acción, respectivamente. El título cotiza ahora en 5,8 dólares, lo que deja un upside del 40 % incluso sin contar la posible revalorización del cobre que acompaña al oro en Camino Rojo. La deuda neta es cero y la tesoreria supera los 200 millones. A estos precios, el valor de liquidación de la compañía cubre casi el 70 % de la capitalización bursátil. El mercado, como suele pasar, está mirando otro lado.
Orla no necesita que suba el oro para ganar dinero; solo requiere que no se desplome. Con los costes fijos y los activos escalables, el peor escenario ya lo dejaron atrás en 2022. El próximo informe trimestral será el primero con tres minas en producción. Ahí empezará la cuenta atrás para que los fondos de dividendos empiecen a fijarse en una minera que todavía se vende como value.