Palantir se atrinchera en el pentágono y ya huele a billones
Una semana le ha bastado a Palantir para pasar de 'acción sobrevalorada' a 'imprescindible para el Tesoro y la guerra'. El Pentágono acaba de declarar su sistema Maven Smart como 'programa de récord', la etiqueta que convierte un software experimental en estándar de combate y abre el grifo de los presupuestos secretos hasta 2030.
La decisión, filtrada el jueves, obliga a todas las ramas militares a adoptar la plataforma que ya selecciona blancos en tiempo real con datos de drones, satélites y radares. El mensaje es brutal: si quieres disparar, primero pregunta a Palantir. La factura se desconoce, pero el departamento de Defensa lleva semanas internamente hablando de 'contratos de nueve cifras' que se renovarán automáticamente mientras haya conflictos que gestionar.
Mientras tanto, en la city.
El regulador financiero británico (FCA) no quiere ser menos. Ha encargado a la misma compañía un piloto para rastrear delitos en 42.000 entidades financieras del Reino Unido. Foundry, el otro brazo analítico de Palantir, escudriñará llamadas, emails y transcripciones de redes sociales en busca de fraude y lavado. Si el experimento fructifica —y los planes gubernamentales suelen hacerlo cuando alguien promete ahorrar multas millonarias—, el contrato pleno superaría los 500 millones de libras en cinco años.
El tercer golpe lo ha dado la Casa Blanca. El ambicioso escudo antimisiles Golden Dome —respuesta estadounidense al avance de China e Irán— lleva el sello de Palantir en su núcleo de software. El proyecto se calcula en 185.000 millones de dólares hasta 2035 y la compañía, aunque no revela su parte, maneja la 'orquestación' de todos los sensores y contramisiles. Rosenblatt ya adelanta que la porción de Palantir rondará 'varios miles de millones' durante la década.

Cuando el 70 % se queda corto
Los números recién publicados alimentan la euforia: ingresos de 1.400 millones en el cuarto trimestre, un 70 % más que hace un año, con décimo récord consecutivo de aceleración. El negocio comercial dentro de EE.UU. se dispara un 137 % y ya supera al gubernamental en velocidad de crecimiento. El múltulo de 225 veces beneficios huye de la vista cuando se contempla el flujo de contratos futuros: la RPO (ingresos comprometidos aún no contabilizados) creció un 143 % y sumó 1.600 millones en apenas tres meses. Solo el acuerdo marco con el Departamento de Seguridad Nacional ya garantiza 1.000 millones adicionales.
El mercado lleva años castigando a Palantir por la sensación de que su éxito dependía de un puñado de amigos en Washington. Ahora que Londres se suma y el Pentágono sella su adopción global, la narrativa cambia: no es una empresa con clientes influyentes, es una infraestructura que los Estados quieren convertir en irreemplazable. Queda saber si los inversores valorarán la diferencia antes de que el precio se les escape por completo.
