Parnassus desafía al índice con un 12,85 % y apuesta por el olvido de la ia
Mientras la mayoría de fondos se pelea por el próximo unicornio de inteligencia artificial, Parnassus Mid Cap Fund cierra 2025 con una rentabilidad del 12,85 %, dos puntos y medio por encima del Russell Midcap. El truco: mirar más allá del algoritmo.
El secreto está en lo aburrido
Lo que el informe trimestral de Parnassus llama utilities e infraestructura digital es, en realidad, un paraguas para cobrar de lo que ya funciona: cables que llevan luz, software que gestiona anuncios y empresas que facturan cada mes. La receta no es nueva, pero en 2025 ha vuelto a ser rentable. La cifra habla por sí sola: 1,17 % en el cuarto trimestre, cuando el índice apenas rozó el 0,16 %.
El gestor respira aliviado. Lleva cuatro trimestres seguidos por encima del benchmark y la presión de los inversores se ha convertido en silencio complice. El fondo ha logrado que el dinero fluya hacia compañías que, según su propio análisis, «tienen menos deuda que la cafetería del edificio». Eso incluye a The Trade Desk, aunque la posición se ha reducido tras el último traspié.

The trade desk, el amor que sangra
El 30 de marzo de 2026 el título cerró en 22,01 dólares. En doce meses se ha desplomado un 60 %. Parnassus no se desdice: «Tiene un producto buenísimo, pero Amazon ha puesto el precio de la publicidad online en modo liquidación», reconocen en la carta a inversores. La guerra de tarifas ha convertido el crecimiento secular en una promesa que nadie garantiza.
La apuesta sigue viva porque el fondo cree que el mercado publicitario terminará premiando la transparencia de The Trade Desk frente al black box de Amazon. Mientras tanto, han recortado la posición y la han convertido en una historia de vigilancia estrecha: 60 hedge funds la mantenían al cierre del cuarto trimestre, 18 más que tres meses antes. El consenso se resquebraja, pero nadie se atreve a dar la espalda del todo.

2026: El año del mid cap que no necesita ia
La visión de Parnassus para el año entrante se resume en una frase que suena a herejía en Silicon Valley: «La expansión económica puede continuar sin nuevos modelos de lenguaje». Su tesis es que el consumidor estadounidense sigue gastando, las tasas de interés se estabilizan y las compañías de 5.000 a 20.000 millones de capitalización han aprendido a imprimir beneficios sin fireworks tecnológicos.
El fondo ha cargado la cartera con nombres que reparten dividendos trimestrales desde hace década y media. Si llega la corrección, argumentan, esas acciones caerán menos porque ya cotizan baratas respecto al flujo de caja. Es la vieja escuela del value aplicada a empresas que crecen al 8 % anual sin necesidad de presentar un chatbot.
El mensaje es claro: la fiebre de la IA ha creado burbujas, pero también ha dejado huecos en el tablero. Parnassus ha elegido los huecos. Y, de momento, gana.
