Pepsico: ¿oportunidad de compra o señal de alerta?

El gigante de las bebidas y snacks, PepsiCo, ha presentado resultados mixtos en 2025, revelando una realidad más compleja de lo que aparenta a simple vista. Si bien las ventas totales alcanzaron los 93.900 millones de dólares, un incremento del 2,3% en términos GAAP y 1,7% orgánico, la caída del 2% en volumen y el desplome del 14% en el beneficio neto – impulsado por una fuerte pérdida de 1.993 millones relacionada con la marca Rockstar – generan interrogantes sobre la solidez de su modelo de negocio.

Coca-cola: la competencia marca la diferencia

La comparación con su eterno rival, Coca-Cola, resulta especialmente reveladora. La compañía de la fórmula secreta incrementó su beneficio neto un 23%, superando a PepsiCo en rentabilidad y eficiencia operativa, a pesar de operar con aproximadamente la mitad de los ingresos. Esto pone de manifiesto la superioridad del modelo “asset-light” de Coca-Cola, que minimiza la necesidad de grandes inversiones en infraestructura productiva y distribución, a diferencia del enfoque más intensivo en capital de PepsiCo.

La clave está en la estrategia de precios. Mientras que PepsiCo se apoyó en un aumento del 4,5% en los precios netos para compensar la debilidad en volumen, Coca-Cola logró un crecimiento tanto en ingresos como en rentabilidad de forma más equilibrada.

El último trimestre, sin embargo, muestra destellos de recuperación. Los ingresos alcanzaron los 29.300 millones de dólares, un sólido incremento del 5,6% (GAAP) y 2,1% orgánico, impulsado por un crecimiento en las divisiones internacional, especialmente en Europa, Oriente Medio y África. Esto contrarrestó la debilidad experimentada en Norteamérica.

¿Qué le depara el futuro a pepsico?

¿Qué le depara el futuro a pepsico?

La empresa proyecta un crecimiento orgánico del 2% al 4% y un aumento del 4% al 6% en el beneficio por acción (EPS) para 2026. Para lograrlo, confía en los ahorros de productividad y en una estrategia de precios más ajustada, apuntando a abordar la sensibilidad al precio de los consumidores. La junta directiva también ha aprobado un aumento del 4% en el dividendo anual, hasta alcanzar los 5,92 dólares por acción, y un programa de recompra de acciones por valor de 10.000 millones de dólares. Un gesto que, si bien tranquiliza a los accionistas, también refleja una escasez de oportunidades de inversión interna más atractivas.

Pero la realidad es que PepsiCo se encuentra en una encrucijada. Su modelo, aunque robusto, exige inversiones constantes en activos fijos que limitan su flexibilidad y presionan su conversión de efectivo. La competencia de marcas blancas y la evolución de los gustos de los consumidores representan desafíos constantes.

El próximo 16 de abril se conocerán los resultados del primer test de estas nuevas estrategias. Una prueba crucial para determinar si el gigante de las bebidas puede recuperar el terreno perdido y demostrar que su transformación es más que una mera promesa.

A pesar de que la valoración actual, con un ratio P/E forward de 17 veces, se sitúa en mínimos de cinco años y ofrece un atractivo dividendo del 3,62%, la cautela es aconsejable. El alto ratio de pago de efectivo (cercano al 99,5%) deja poco margen para absorber shocks imprevistos, como un aumento en los costes de las materias primas o una nueva caída en el volumen de ventas.

En definitiva, PepsiCo presenta una oportunidad para inversores pacientes y tolerantes al riesgo, pero no es una apuesta segura. El camino hacia la recuperación está sembrado de obstáculos, y la competencia de Coca-Cola no se lo pondrá fácil.