Petrobras dispara su dividendo y goldman sube su precio: el petróleo brasileño seduce al mercado
Wall Street acaba de revalorizar en un 30 % la apuesta por Petrobras. Goldman Sachs elevó el viernes el precio objetivo de la brasileña hasta 19,50 dólares por acción, blindando la recomendación de compra. El motivo no es un capricho: la estatal exportó en el cuarto trimestre 1,2 millones de barriles diarios de crudo y derivados, un 79 % más que hace un año, mientras su producción interna trepó al récord de 2,5 millones de barriles por día.
El truco del real depreciado
Los ingresos de Petrobras están dolarizados, pero gran parte de sus costos operativos se pagan en reales. Con la moneda brasileña tocando mínimos históricos frente al dólar, cada barril vendido afuera se convierte en un flujo de caja gordo. El resultado: un dividendo anual que rinde casi el 6 %, una cifra que en el universo de las large cap ya se considera un lujo.
Bruno Amorim, el analista de Goldman que firma la nota, subraya que la combinación de producción en rampa, costos controlados por la debilidad del real y los precios del Brent estables convierte a Petrobras en una «caja de dólares barata». No es un elogio menor en un año donde el riesgo emergente pesa y los fondos de cobertura escrutan cada línea de balance.

¿Sostenible o trampa de ciclo?
El fantasma que ronda la mesa de operaciones es el de 2014: cuando el petróleo colapsó, Petrobras se desplomó y arrastró al real. La deuda, entonces, estaba en dólares y los ingresos en moneda local. Ahora la ecuación se invirtió, pero la lección quedó grabada. Por eso los gestores que hoy acumulan posiciones exigen un colchón: la empresa debe seguir vendiendo activos no core y bajar el leverage por debajo del 1,5x ebitda. La petrolera promete hacerlo antes de junio.
Mientras tanto, el flotante de acciones en Nueva York se reduce. Los fondos soberanos noruegos y saudíes han comprado 4 % del ADR en las últimas seis semanas, según datos de Bloomberg. La lógica es simple: si el barril se mantiene por encima de 70 dólares y el real no se dispara, el rendimiento por dividendo se queda en el 6 % y el upside de la acción ronda el 25 %. Un combo difícil de ignorar.
La apuesta, claro, tiene fecha de caducidad: octubre, cuando se renueva la presidencia de la compañía y el gobierno de Lula puede reescribir la política de distribución de beneficios. Hasta entonces, Petrobras paga para que el accionista se quede. Y el mercado, por ahora, cobra sin mirar atrás.