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Petrochina gana 157.300 millones de yuanes y paga su dividendo más generoso en cinco años

El barril baja, pero PetroChina sigue facturando. La petrolera estatal cerró 2025 con un beneficio neto de 157.300 millones de yuanes (21.800 millones de dólares), un 4,5 % menos que el récord del año anterior, y aun así reparte el 54,7 % de sus beneficios: el mayor cheque de dividendos desde 2020.

La cuenta de resultados llega envuelta en un doble mensaje: menores precios del crudo, pero más caudal de efectivo. El free cash flow escaló un 15,2 % hasta 120.200 millones de yuanes gracias a un control de capex que ya empieza a parecerse al de las majors occidentales. Mientras el Brent se desplomó un 14 % en el año, la compañía se agarró a dos pilares: producir más y vender más gas.

El agujero del crudo lo tapa el gas y la geoestrategia

El agujero del crudo lo tapa el gas y la geoestrategia

PetroChina extrajo 1.841,9 millones de barriles equivalentes de petróleo y gas, un 2,5 % más. La producción de esquisto en cuencas como Sichuan y Ordos creció a doble dígito y compensó la caída del precio de venta. El segmento de gas natural aportó 60.800 millones de yuanes de beneficio, impulsado por la demanda interna y una compra de LNG más barata en el mercado spot.

Refinar, en cambio, se convierte en un calvario. Pekín mantiene el techo de capacidad y los coches eléctrics siguen comiéndose la gasolina. La solución: petroquímicos de alto valor. La salida de nuevos materiales especialidades subió un 30 % y ya representa una quinta parte del negocio de refinación.

El giro verde ya no es un anuncio. La generación eólica y solar interna se disparó un 68 % y la empresa entró en el comercio minorista de electricidad. En cinco años ha invertido más en renovables que en la mayoría de sus rivales asiáticos, aunque el petróleo sigue siendo el grueso de la caja.

El balance cierra el 14º Plan Quinquenal con 700.000 millones de yuanes de beneficios acumulados y un promesa: mantener la tasa de dividendo por encima del 50 % durante el próximo ciclo. El mensaje es claro: aunque el crudo flaquee, el Estado quiere su tajada y los inversores también.