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Poundstretcher al borde: 4000 empleos en jaque tras nuevo plan de fortress

Otro gigante de las tiendas de descuento británicas cruza la cuerda floja. Poundstretcher, con 320 tiendas y 4000 trabajadores, prepara un recorte masivo bajo un reestructuración judicial que su propietario, Fortress Investment Group, ultima con asesores esta misma semana.

El pulso de fortress: rentas a la baja o cierre

El pulso de fortress: rentas a la baja o cierre

La jugada es tan simple como despiadada: presentar un company voluntary arrangement (CVA) que obligue a los landlords a tragar recortes de alquiler o a asumir vacíos inmediatos. Fuentes del mercado citadas por Sky News aseguran que el plan puede activarse en días y que ya circulan listas de locales «no rentables» que se quedarían sin techo.

Fortress, que compró la cadena hace apenas dos años desde la familia Tayub, no responde aún a los medios. Pero los números hablan: 18 meses atrás contaban 319 tiendas; hoy la cifra exacta es un misterio interno. Lo que no lo es: el salvajismo de los costes. Entre inflación en transporte, luz y el nuevo salario mínimo británico, el margen de la «todo a una libra» se derrite.

La cadena no está sola en el cadalso. Claire’s y The Original Factory Shop ya cayeron en administración este año bajo el mismo dueño, Modella Capital. A TG Jones (el antiguo WH Smith) le preparan 80 cierres. Y Poundland, su competidor directo, selló el año pasado decenas de rentas revisadas a la baja para no desaparecer.

El truco del CVA permite a los directivos desechar arrendamientos sin quiebra total, pero también desangra la calle comercial: cada tienda cerrada es un golpe más a los concejos del norte de Inglaterra donde Poundstretcher actúa como último baluarte de precios bajos.

Fortress, además, acaba de contratar a Rothschild para explorar la venta de Majestic Wine dentro de doce meses. Su exposición al consumo británico incluye también la cadena de pubs Punch y la enseña de bares Loungers. En otras palabras: el fondo diversifica, pero deja que Poundstretcher se juegue el pellejo solo.

El British Retail Consortium ya advirtió: el encarecimiento del empleo en tiendas derivará en despidos. Poundstretcher parece el siguiente capítulo. Fundada en 1981, la enseña sobrevivió a crisis anteriores vendiendo desde macetas hasta detergente a precio de guerra. Esta vez la batalla es contra sus propios acreedores.

El acuerdo judicial, si se firma, blindará a Fortress de la liquidación total. A los empleados y a los pueblos que dependen de sus tiendas les llegará la factura: menos competencia, menos oferta y un high street cada vez más fantasma. El descuento ya no alcanza para pagar la luz.