Progressive multiplica por 19 su beneficio en tres años y wall street ya teme el pinchazo
El seguro de coches vive su mejor momento desde 2021 y Progressive se ha comido el pastel. La aseguradora acaba de anunciar que su beneficio por acción cerrará 2025 en torno a 19 dólares, una escalada que parte del dólar que tocó en 2022. El salto es tan brutal que el título ha perdido un 25% en 12 meses: los analistas creen que la cifra es insostenible.
El algoritmo que convierte datos en dinero
Progressive lleva dos décadas alimentando una base de telemática que ya supera los 50.000 millones de kilómetros conduciendo. Cada giro del volante, cada frenazo, cada curva a 02:30 de la madrugada se traduce en ajuste de póliza. El resultado: un combined ratio del 87,4% cuando la competencia se frota los ojos si baja del 96%.
La compañía ha captado dos puntos de cuota del mercado de auto en EE.UU. en solo doce meses. Mientras State Farm y Allstate subían primas y perdían clientes, Progressive abría el grifo y crecía un 16% anual desde 2021. El efecto palanca ha convertido 1.000 millones de primas adicionales en 4.000 millones de beneficios.

El ciclo que siempre gira
Pero la fiesta de las primas caras toca a su fin. La Reserva Federal aprieta y los consumidores empiezan a comparar. Los comparadores online ya muestran pólizas un 8% más baratas que hace seis meses. Progressive ha dicho en privado a los brokers que no va a «escribir negocio a pérdida». Traducción: si la guerra de precios se recrudece, perderá cuota antes que margen.
El valor cotiza a 12,5 veces beneficios 2025, la mitad que hace un año. Parece ganga hasta que uno revisa la historia: en los últimos 30 años nunca había pasado de 10 dólares de BPA. Si el combined ratio vuelve al 96% que la empresa se marca como techo, el beneficio se desploma a la mitad y la ratio salta al 25x.
Wall Street ya no discute si habrá corrección; discute cuándo. Los hedge funds que entraron a 150 están cobrando a 198 y dejando la puerta abierta a un 20% adicional de caída. La moraleja: cuando el cable de datos deja de traducirse en oro, Progressive dejará de parecer una fintech y volverá a ser lo que siempre fue: una aseguradora más, solo que con mejor algoritmo.
