Saks: el precio de la supervivencia en la bancarrota se dispara
El resurgir de Saks Global, una vez al borde del colapso, está lejos de ser barato. Mientras la empresa, propietaria de Saks Fifth Avenue, Neiman Marcus y Bergdorf Goodman, se reestructura bajo la protección de la ley de bancarrotas, los costes legales y de asesoramiento financiero se disparan, revelando la cruda realidad de mantenerse a flote en un mercado minorista en transformación.
La factura de la reestructuración: ¿justificada o excesiva?
Según los últimos documentos presentados ante el tribunal, Willkie Farr & Gallagher, la firma legal que asesora a Saks Global, ha facturado ya 5,7 millones de dólares entre el 14 y el 31 de enero. Una cifra considerable, aunque, según fuentes del sector, se sitúa dentro de lo habitual para casos de bancarrota de esta envergadura. Pero lo que realmente llama la atención son las horas dedicadas por algunos de sus socios: uno de ellos acumuló 506.174,50 dólares por 181 horas de trabajo, lo que equivale a más de 12 horas diarias durante dos semanas y media. Otro, no se quedó atrás, facturando 454.632,50 dólares por 219 horas.
La consultora PJT Partners, encargada de la asesoría financiera, tampoco se ha quedado atrás, con una facturación de 92.903 dólares en el mismo período. En total, Saks Global ya ha desembolsado más de 32 millones de dólares en Willkie Farr desde junio, una cantidad que pone de manifiesto la complejidad inherente a la reestructuración de un gigante minorista con una deuda considerable.

Saks off 5th: un vistazo al fracaso digital
Pero las cifras de Willkie Farr y PJT Partners son solo la punta del iceberg. Un análisis más profundo de la situación revela la fragilidad del negocio de Saks Off 5th Holdings LLC, la rama de comercio electrónico de la empresa. En febrero, la división, ahora en proceso de liquidación, generó 24 millones de dólares en ventas, pero tuvo que destinar 14,7 millones de dólares al pago de intereses y capital de su préstamo, además de otros 3,4 millones en transferencias internas. Con 233,7 millones de dólares en deuda sin garantía, principalmente con proveedores, el fracaso del negocio online de descuentos es un claro indicador de los problemas estructurales que llevaron a Saks Global a la bancarrota.
La cifra habla por sí sola: Saks Global está pagando un precio elevado por su supervivencia, y la reestructuración, lejos de ser una solución rápida y barata, se ha convertido en una costosa y agotadora maratón. El futuro de la empresa, aunque incierto, dependerá de su capacidad para transformar su modelo de negocio y reducir su carga de deuda, mientras lidia con una factura legal que amenaza con consumir sus escasos recursos.