Santander hunde a nokia: el sueño 6g se dispara 77% y ahora viene la corrección
Nokia se despertó hoy con el pie izquierdo. Grupo Santander le ha cortado el grifo del entusiasmo y la acción se resiente: –4,2% en la apertura europea tras pasar de ser Outperform a Underperform con un objetivo de 6,85 €, el nuevo techo que el banco cree justo para una historia que ya se ha contado. La razón no es mala gestión, sino precio: 64 veces beneficios de los últimos doce meses cuando el ADN de la compañía sigue siendo el de un fabricante de cajas de red que vende por millones, pero cobra en cuentas corrientes.
El rally de la ia devora su propia cola
La euforia empezó hace justo un año, cuando los fondos temáticos buscaban el ‘puro’ 5G que no era Qualcomm ni Ericsson. Nokia ofrecía descuento y narrativa: 2.400 M€ en pedidos de redes ópticas para la nube y la IA en 2025, unos márgenes del 20% en infraestructura móvil y la promesa de liderar el 6G que aún no tiene estándar. La acción se multiplicó por 1,6 y se colocó por encima de la media móvil de 200 sesiones, una trampa para los late-comers que ahora pagan 8,28 $ por un activo que los analistas valoran de media en 7,56 $.
Pero lo que sube por expectativa baja cuando la guía confirma estacionalidad. Nokia advirtió que el primer trimestre de 2026 caerá “algo más” que el descenso habitual de la serie histórica. Traducido: los operadores norteamericanos siguen sin soltar capex y la división de ‘Portfolio Businesses’ acumula 97 M€ de pérdidas. El mercado, acostumbrado a descontar flujos futuros que aún no existen, ha decidido que ya no hay free lunch.

El punto de inflexión invisible
El giro no es aislado. Danske Bank y DNB Carnegie ya colgaron el cartel de Hold con objetivos en torno a 6,50 €. El consenso se desploma y deja a los últimos inversores —los que entraron tras la presentación en el Mobile World Congress— con una cartera a la intemperie. La moraleja: cuando el story-telling técnico se dispara antes que los ingresos recurrentes, la corrección no es cuestión de ‘si’, sino de ‘cuándo’. Y ese ‘cuándo’ llegó hoy, firmado por Carlos Treviño, que prefiere conservar el capital antes que cantar victoria en una partida que, según Santander, ya está cantada.
