Sealsq se traga a miraex y aprieta el acelerador del chip cuántico

La guerra por el silicio cuántico acaba de subir de octava. SEALSQ, la subsidiaria de WISeKey que cotiza en el NASDAQ bajo el ticker LAES, firmó el 24 de marzo una carta de intención para hacerse con el 100 % de Miraex, la startup suiza que resolvió cómo conectar procesadores cuánticos con redes ópticas sin que la coherencia se desmorone.

La pieza que faltaba en el stack vertical

El acuerdo le da a SEALSQ 60 días de exclusividad para desnudar a Miraex en due diligence y redactar los contratos definitivos. La compra, que se financiará con el fondo SEALSQ Quantum Fund, debe cerrar antes del 30 de junio si los reguladores suizos y estadounidenses no ponen el freno. Carlos Moreira, CEO de la compañía, no se corta: “Su plataforma de circuitos fotónicos en tantalato de litio fino es el puente que nos faltaba entre computación cuántica, redes cuánticas y criptografía post-cuántica”.

Lo que Miraex aporta no es un simple chip más. Su tecnología convierte señales de microondas en ópticas a temperatura ambiente, algo que hasta ahora solo lograban laboratorios con criostatos de helio y presupuestos astronómicos. El truco está en una plataforma PIC (Photonic Integrated Circuit) que emplea tantalato de litio como sustrato, un material que permite la transducción sin perder la fidelidad cuántica. En lenguaje llano: hace que los qubits se comuniquen entre sí a través de fibras ópticas sin descomponerse en bits clásicos.

El satélite también quiere su cuántico

El satélite también quiere su cuántico

El movimiento no es solo de laboratorio. SEALSQ planea injertar la tecnología de Miraex en su programa Quantum Spatial Orbital Cloud, una constelación de satélites en órbita baja que promete criptografía inviolable para gobiernos y empresas. La idea: que cada satélite actúe como nodo de una red cuántica global, repartiendo claves imposibles de interceptar. Con Miraex dentro del grupo, la compañía puede ofrecer no solo los chips seguros, sino también el enlace físico que los conecta en el vacío.

Los inversores de Robinhood ya han empezado a mover ficha. LAES cerró la semana con un volumen tres veces superior al promedio de los últimos tres meses, aunque el precio sigue pegado al rango de penny stock: 0,78 dólares por acción y capitalización bursátil de 28 millones. Un chiste si se compara con el valor estratégico que representa controlar la conectividad cuántica, uno de los cuellos de botella más caros de la industria.

El riesgo es palpable: SEALSQ aún no genera caja libre y depende de la matriz WISeKey para financiar la operación. Pero si la compra se consuma y la integración funciona, el pequeño LAES podría dejar de ser un juguete de day-traders para convertirse en el puente físico sobre el que descanse la próxima internet cuántica. Y en el mercado de chips, quien controla el puente cobra peaje a todos los que cruzan.