negocios

Spacex sacude a wall street: 75.000 millones de dólares en acciones que robinhood quiere repartir

La oportunidad de la vida para el pequeño inversor acaba de pasar de rumor a realidad y, a la vez, a arma arrojadiza entre plataformas. SpaceX prepara una salida a bolsa que captará 75.000 millones de dólares y reservará hasta el 30 % de la tarta para particulares. El escándalo: Reuters adelantó que Morgan Stanley y su filial E*TRADE se quedarían con todo el reparto minorista, dejando fuera a Robinhood y SoFi. Musk lo desmintió en X con un escueto "These reports are false". Ni una coma más.

El pulso entre musk y la vieja banca

La jugada tiene doble fondo. Por un lado, SpaceX consigue financiarse a un valor que ya se acerca a los 1,75 billones de dólares sin despeinarse. Por otro, Musk cumple su discurso de siempre: abrir la órbita privada a quienes no tienen un family office en Connecticut. Pero hay un punto débil: los grandes bancos siguen controlando el capítulo de asignación. Si Morgan Stanley filtra el lote más gordo a su clientela tradicional, el discurso de democratización se queda en brindis al sol.

Robinhood y SoFi han enviado sus propuestas a Hawthorne, la sede de SpaceX, pidiendo al menos unas migras para sus 20 millones de usuarios activos. La respuesta formal aún no llega. Lo que sí llegó fue el zas de Musk en redes, que disparó las acciones de Robinhood un 5,9 % en el cierre del lunes. El mensaje fue claro: el reparto no está cerrado, pero tampoco garantizado para los nuevos chicos del barrio.

La cuenta pendiente: ¿valdrá la pena pagar la órbita?

La cuenta pendiente: ¿valdrá la pena pagar la órbita?

El folleto preliminar llegará esta semana o la próxima. Allí figurarán los números que muchos obviarán: quemazo de cash, deuda convertida, contratos gubernamentales y la cuenta de resultados que, hasta ahora, solo conoce el Pentagono de forma aproximada. El 30 % para retail suena revolucionario, pero también es un anzuelo: cuanta más demanda capture entre particulares, menor será la presión sobre los institucionales para sostener el precio tras el estreno.

Quienes entren por hype deben recordar que Starlink, la gallina de los huevos de oro dentro de SpaceX, aún depende de lanzamientos mensuales que cuestan 15 millones cada uno. Un fallo en la cadena, una tormenta geomagnética o una nueva mala jugada regulatoria y el castillo de naipes se tambalea. El valor de 1,75 billones de dólares ya descuenta una colonia en Marte que aún no existe.

La moraleja es más terrenal: la pelea por repartir la tarta de 75.000 millones será este año el reality financiero del momento. Morgan Stanley quiere la guillotina tradicional. Musk promete cuchillo popular. Y Robinhood, con 3,8 millones de acciones negociadas en la víspera, ya ha empezado a cotizar en rumorología pura. Cuando el prospecto aparezca, solo quedará una certeza: quien compre en salida deberá soportar gravedad cero sin escafandra. El precio de la órbita, como el de la gloria, se paga en efectivo y sin devolución.