Sportsman’s warehouse gana 7,6 millones en efectivo tras el giro de la caza y las armas

La cadena de artículos de caza y tiro Sportsman’s Warehouse Holdings cerró 2025 con 334,9 millones de dólares en ventas del cuarto trimestre y deja atrás la sangría de los últimos cuatro años: por primera vez desde 2020 logra crecimiento real en tiendas abiertas. El giro impulsado por Paul Stone, ex CEO de Bass Pro, empieza a traducirse en números negros: 27,5 millones de ajuste de ebitda y 7,6 millones de flujo libre de caja, suficiente para rebajar la deuda neta hasta los 90 millones, un 6,1 % menos.

El arma secreta fue el tirador: munición y fusilería disparan la demanda

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Noviembre y la primera quincena de diciembre fueron flojos. Pero en cuanto las licencias de caza empezaron a renovarse en enero, el consumidor estadounidense volvió a las andadas: escopetas, cerrojos, munición 5,56 y chalecos tácticos volaron de las estanterías. El margen bruto se defendió gracias a un inventario más ligero: 312,9 millones, un 8,5 % por debajo del cierre de 2024. Menos remates, menos obsolescencia, más caja.

La recuperación tiene un pie de plomo: cinco tiendas —todavía sin desvelar— no cubren el alquiler. El cierre programado restará 1,5 millones de ebitda y obligará a una degradación contable en el cuarto trimestre. Stone prefiere sacrificar metros antes que seguir sangrando. El mercado lo entendió: el título se anotó un 12 % en after-hours cuando salieron los preliminares.

Wall Street sigue dividida. Los fondos de event-driven ven un objetivo de 12 dólares por acción si la compañía logra vender la marca de ecommerce y quedarse con la red física de 125 locales. Los puristas de ESG, en cambio, huyen del riesgo reputacional que entraña vender fusiles semiautomáticos en plena campaña electoral. La SEC ya ha pedido más detalle sobre el protocolo de verificación de antecedentes online.

Mientras, la guerra de precios en munición se recrudece. Vista Outdoor y Smith & Wesson descontaron hasta un 20 % en calibres de alto volumen para liquidar inventario. Sportsman’s respondió con un programa de fidelización que regala cajas de 9 mm a los socios del club de caza. El truco funciona: el ticket medio subió 4,3 % y la recurrencia online creció un 18 %.

El próximo capítulo se escribe en abril, cuando la compañía presente el cierre definitivo y anuncie la nueva línea de crédito. Si la cifra de deuda neta baja por debajo de los 70 millones, los revólver loans se rebajarán 150 puntos básicos y la empresa podrá recomprar hasta 25 millones en acciones. Stone ya adelantó que no hay dividendos: todo el excedente irá a recompras y apertura de dos macro-tiendas en Texas, el estado que más licencias de porte otorga.

Los analistas de Inversión Jota mantienen un precio objetivo de 10,5 dólares, con un stop en 6,8. El catalyst sería la publicación de las ventas de armas largas en el FBI NICS background check de marzo: si superan los 1,3 millones de solicitudes, la acción podría perforar resistencia en una sola sesión. Lo que nadie cuenta es que el margen de seguridad ya no proviene de la política, sino del disciplina operativa: menos inventario, menos deuda, más caja. Y eso, en un sector tan volátil, es la mejor munición.