Spotify se desinfla: la rentabilidad le escapa y el crecimiento se estanca

El gigante del streaming ha revelado una segunda trimestralidad decepcionante, con un beneficio operativo inferior a las expectativas del mercado. La acción de Spotify se desplomó un 12% en la apertura, dejando en evidencia las tensiones que se esconden tras una primera mitad del año aparentemente sólida.

Un trimestre que no fue lo que esperaba

La compañía, que en el primer trimestre había alcanzado un récord de 715 millones de euros en beneficio operativo y un volumen de ingresos de 4.530 millones de euros (un 14% más en términos constantes), ahora apunta a 630 millones para el segundo. Un dato que, lejos de ser una sorpresa, es una señal de alerta sobre la desaceleración del crecimiento en sus mercados clave.

Según sus propias proyecciones, Spotify se fija en 4.800 millones de ingresos, 778 millones de usuarios activos mensuales y 299 millones de suscriptores premium – una cifra que implica la incorporación de 6 millones de nuevos usuarios de pago a lo largo del trimestre.

La guerra de costes y la sombra de las primas

La guerra de costes y la sombra de las primas

Lo que alimentó el buen desempeño inicial fue, en parte, una reducción en los costes sociales derivados de las nóminas, un efecto secundario de la disminución del valor de la acción. Un alivio temporal, ahora perdido. La realidad es que, con una caída del 15% en la cotización en 2026, esos costes se han disparado de nuevo, erosionando los márgenes.

A pesar de las caídas en la publicidad para dispositivos móviles – que cayó un 5%, aunque se compensó con un aumento del 3% excluyendo los efectos cambiarios, gracias a un impulso en las inserciones publicitarias musicales y los acuerdos de patrocinio de podcasts – el crecimiento de las suscripciones premium se mantiene en un 10% (15% en términos constantes). Un dato que, si bien positivo, no es suficiente para compensar la pérdida de impulso.

Norström: confianza a pesar de la realidad

Norström: confianza a pesar de la realidad

“Superamos los 760 millones de usuarios activos mensuales, cumplimos con el crecimiento de suscriptores que nos propusimos y vimos una alta participación de los usuarios existentes, las reactivaciones y los nuevos usuarios,” declaró Alex Norström, co-CEO de Spotify. Pero la co-dirección, implementada a principios de 2026 con la transición de Daniel Ek al puesto de presidente ejecutivo, no parece estar generando los resultados esperados. La estrategia, que pretendía repartirse el liderazgo entre Norström y Söderström, no ha logrado revertir la tendencia negativa.

La cifra final del primer trimestre fue de 721 millones de euros en beneficio neto, un aumento de más de tres veces respecto al año anterior, gracias a 222 millones de euros en ingresos financieros y un beneficio fiscal de 216 millones de euros. El flujo de caja libre se disparó un 54% hasta los 824 millones. Pero, a juzgar por el presente, estas cifras son solo un recuerdo lejano. Spotify se enfrenta ahora a la dura tarea de demostrar que puede recuperar el rumbo, o corre el riesgo de ver cómo su liderazgo en el sector del streaming se desvanece.