Super micro se hunde tras demanda por ocultar ventas a china
Hay un agujero de 6.100 millones en el balance de Super Micro Computer y nació el mismo día que la fiscalía reveló un supuesto entramado para colar chips de Nvidia a china. Los inversores no perdonaron: la acción se desplomó un 33 % en una sola sesión y ya hay demanda colectiva en San Francisco que pide responsabilidades penales y civiles.
El ‘viaje’ de los servidores que nadie quiso contar
La acusación es clara: entre 2024 y 2025 la compañía habría vendido servidores por valor de 2.500 millones de dólares a través de un intermediario en el sudeste asiático, ocultando que el destino final era china. Según la querella, la cúpula —incluidos el CEO Charles Liang y el CFO David Weigand— sabía que esos equipos incluían procesadores sujetos a controles de exportación de Washington, pero presentaron las cifras como crecimiento orgánico ante los inversores.
El 20 de marzo llegaron los cargos criminales contra el cofundador Yih-Shyan Liaw y dos directivos más. La SEC habla de “debilidades materiales” en el sistema de cumplimiento. Wall Street habla de engaño. Liaw abandonó el consejo ese mismo día, pero el daño estaba hecho: la capitalización se evaporó en horas.

Ni nvidia está a salvo
Aunque la firma de Jensen Huang no aparece como demandada, su reputación se resquebraja. Sus H100 e Instinct son los chips que más se codician —y más se prohíben— para la inteligencia artificial china. La querella asegura que Super Micro utilizó ensamblajes de terceros para burlar la normativa, lo que abre la puerta a una investigación paralela al gigante de Santa Clara.
La empresa asegura que “colabora con las autoridades”. Los abogados de la clase responden que cooperar después de ser descubierto no borra la caída bursátil ni las pérdidas de quienes compraron acciones a 900 dólares hace apenas dos meses.
El castigo puede ir más allá del mercado
Washington ya prepara sanciones adicionales a exportadores que usen puerta falsa. El Departamento de Comercio estudia incluir a Super Micro en la lista de entidades si se demuestra un patrón sistemático. La factura sería demoledora: el 30 % de sus ingresos depende de ventas internacionales y china representa la mayor cuota.
El caso se convierte en el ejemplo vivo de cómo el afán por alimentar la fiebre de la IA puede convertirse en boomerang regulatorio. Los inversores ahora miran con lupa a cada proveedor de servidores: si el crecimiento se alimenta de agujeros negros en el cumplimiento, el próximo en caer puede ser cualquiera.
La sesión de este martes abre con Super Micro a 357 dólares, lejos del máximo de 1.200. La moraleja vale miles de millones: en el negocio de los chips, la transparencia no es un plus; es el único seguro que acepta el mercado.
