T1 energy desvela cómo la guerra arancelaria la catapulta al 41 gw de demanda
Mientras la mayoría de fabricantes solares se aferra a las células asiáticas, T1 Energy acaba de anunciar que ya negocia 41 GW de oportunidades comerciales en Estados Unidos. La clave: un cambio normativo que entró en vigor el 1 de enero y que convierte los componentes fabricados fuera del país en un lastre fiscal. La compañía tiene ahora una planta en Dallas que superó el gigavat trimestral y otra en Austin que sumará 5,3 GW adicionales en dos fases. La cuenta de resultados de 2025 arrojó un EBITDA por debajo del guión, pero los directivos aseguran que 2026 será el año del salto en beneficios y flujo de caja.
El plan de 1.000 millones que empieza en abril
La factura para terminar la primera fase de Austin asciende a 350 millones de dólares. T1 espera el cierre financiero en abril y ya tiene la estructura metálica camino de la obra. El equipo llave en mano lo provee LAPLACE, la fundación está lista y los hornos para células TOPCon se fabrican este mes. La segunda fase sumará 3,2 GW más, lo que colocará al conjunto por encima de los 5 GW de capacidad total. La compañía no descarte nuevas alianzas estratégicas para acelerar la fase II sin ahogar el balance.
El giro hacia la integración vertical no es capricho. La normativa FIOC (Foreign Influence and Ownership Control) obliga a certificar que las células no provienen de ciertos países bajo sospecha de dumping. T1 ya compra a proveedores aprobados y blindará la cadena cuando Austin esté plenamente operativo en 2027. Mientras tanto, Dallas sigue a máximo rendimiento: 2,79 GW producidos en 2025 y entre 3,1 GW y 4,2 GW previstos para este año, con 3 GW ya vendidos.

Capital fresco y créditos fiscales como arma
La ambición se financia con efusión de caja. En lo que va de año T1 ha captado 444 millones entre dos ampliaciones y un tramo de preferentes. El trío de operaciones diciembre-mayo añadió otros 322 millones y atrajo a fondos como Encompass Capital. La joya de la corona es el primer traspaso de créditos 45X a un banco estadounidense, validando un valor que hasta ahora solo existía en los modelos de Excel. La ley de One Big Beautiful Bill permite a las empresas vender los incentivos fiscales por fabricación doméstica; T1 ya ha hecho la primera prueba y prepara más lotes.
El objetivo es doble: cubrir las necesidades de capex y mejorar el perfil de deuda. El consejero delegado, Dan Barcelo, admite que rechazaron “opciones de mayor coste” gracias a la confianza que despierta el avance de Austin. El CFO, Evan Calio, confirma que la retirada de contratos de servicio con Trina liberará entre 30 y 100 millones anuales cuando la planta opere a pleno pulmón. La cuenta de resultados de 2025 sufrió 67 millones en cargos extraordinarios: aranceles a células importadas, retrasos en entregas y una corrección contable por comisiones. Todo quedará absorbido en el primer semestre.

Europa se convierte en caja de desahogo
El viejo continente ya no es el negocio principal, pero sirve para soltar lastre. T1 ha contratado a Pareto para vender un activo de 50 MW en Mo i Rana, Noruega, y tramita otro permiso de 396 MW. En Finlandia tiene en carpeta casi 300 MW adicionales. El precio de mercado ronda el millón de dólares por megavatio, lo que podría dejar un ingreso extra de 700 millones si logra desprenderse de la mitad de la cartera nórdica. Barcelo promete cerrar operaciones “lo antes posible” y usar el efectivo para reducir deuda o acelerar la segunda fase de Austin.
El mensaje a los inversores es claro: 2025 fue el año de cimentar, 2026 el de construir y 2027 el de explotar. La compañía ya no compite en precio con los paneles chinos; compite en seguridad jurídica y en captura de incentivos fiscales. Con 41 GW en el pipeline y la primera planta de células nacionales a punto de despegar, T1 Energy apuesta a que Washington mantendrá el escudo arancelario. Si el gobierno cumple, la recompensa será un flujo de caja que justifique la vorágine de capex. Si falla, al menos habrán vendido Europa a buen precio antes de que el mercado se diera cuenta.