Tarifas de trump: las empresas ceden ante el consumidor y replantean sus cadenas de suministro
El impacto de las tarifas impuestas durante la administración Trump sigue resonando en el tejido empresarial estadounidense. Un reciente estudio de KPMG revela un panorama de márgenes en caída libre, costes operativos disparados y una transferencia cada vez mayor de esos costes al consumidor final. La situación ha llegado a un punto crítico: las empresas ya no pueden absorber la presión, y el bolsillo del consumidor paga el precio.
La inflación se traslada a la cesta de la compra
Los datos de KPMG, basados en encuestas a líderes empresariales realizadas en febrero de 2026, son contundentes. El porcentaje de empresas que están transfiriendo más de la mitad de los costes de las tarifas a sus clientes ha saltado del 13% en mayo de 2025 al alarmante 34%. Y la previsión no mejora: el 55% de los ejecutivos planean aumentar los precios hasta en un 15% en los próximos seis meses. Brian Higgins, líder del sector para la fabricación industrial en KPMG U.S., lo resume de forma lapidaria: “El peso de las tarifas ha recaído ahora directamente sobre el consumidor”.

Ventas a la baja y reshoring en el horizonte
Pero la presión no solo se siente en los precios. El estudio también revela una caída significativa en las ventas, tanto a nivel internacional como doméstico. El 82% de las empresas han visto disminuir sus exportaciones desde la imposición de las tarifas, y el 61% reporta una reducción en las ventas internas. Europa, Canadá y México siguen siendo los principales mercados de exportación, pero los costes de aprovisionamiento han aumentado en más de un 25% en la región europea. La cifra habla por sí sola: un impacto palpable que obliga a una reevaluación estratégica.
Ante esta incertidumbre persistente, las empresas están dejando atrás la postura defensiva para adoptar una estrategia ofensiva. Scott Rankin, líder de la línea de negocio de productos de asesoramiento en KPMG U.S., señala que “los líderes están tomando decisiones difíciles para rediseñar sus cadenas de suministro globales”. La reshoring, o la repatriación de la producción a Estados Unidos, se ha convertido en una opción cada vez más atractiva.
La reshoring: ¿una salida a largo plazo?
El estudio de KPMG muestra un cambio de dirección hacia la reubicación de las operaciones en territorio estadounidense. El 26% de los encuestados en febrero de 2026 ya están formalmente planificando o ejecutando iniciativas de reshoring, frente al 10% en septiembre de 2025. Si bien el proceso completo de reshoring puede llevar entre uno y tres años, según el 60% de las empresas, un porcentaje creciente (13%) estima que tardará más de tres años. Los altos costes laborales en Estados Unidos, la necesidad de una mayor inversión de capital y la complejidad de las cadenas de suministro globales siguen siendo desafíos importantes.
La decisión del supremo y el nuevo impuesto global
La reciente decisión del Tribunal Supremo de invalidar algunas de las tarifas originales de Trump generó un breve respiro de optimismo. El 44% de los ejecutivos, en marzo de 2026, anticipaban un aumento de márgenes. Sin embargo, la rápida respuesta del expresidente con la imposición de un arancel global del 10% ha vuelto a sumir al sector en la incertidumbre. La mitad de los líderes empresariales expresan una baja confianza en la ejecución de sus planes de inversión, lo que ha provocado que el 53% priorice las inversiones en sus operaciones estadounidenses y que el 39% acelere sus planes de reshoring en los próximos dos o tres años.
Andrew Siciliano, líder global de servicios de comercio y aduanas en KPMG, concluye: “En última instancia, la agilidad es la clave para navegar por este panorama. La atención se está desplazando de simplemente reaccionar a los anuncios de aranceles a construir proactivamente cadenas de suministro más resilientes y flexibles. Las inversiones estratégicas en tecnología y experiencia en comercio son necesarias para la estabilidad y la competitividad a largo plazo”.