Telefónica fija rumbo: 0,15 € por acción y adiós a latinoamérica
Los accionistas de Telefónica han dicho sí a todo. Sí a la cuenta de resultados de 2025, sí a recortar la caja en 1.060 millones para reservas voluntarias y sí a un dividendo de 0,15 € que no se tocará hasta junio de 2026. La junta fue un trámite, pero también un acto de fe: 65,71 % del capital respaldó el plan que convertirá a la operadora en una «tech-telco» europea antes de 2030 y en una de las tres grandes globales cinco años después.
Latinoamérica se despide del mapa
La compañía cerró la puerta a Perú, Uruguay, Ecuador, Colombia y Chile. El mensaje es claro: solo quedan cuatro mercados core —España, Reino Unido, Alemania y Brasil— y en ellos se concentrará el 100 % de la inversión. La desinversión ya está hecha; ahora viene la fase de escalar dentro de cada país y, después, empujar la consolidación paneuropea. El presidente avisó: «Queremos liderar o co-liderar esa integración», aunque se negó a desvelar fechas ni nombres.
La estrategia se llama Transform and Grow y lleva 15 meses sobre la mesa. El balance de 2025 sirve de coartada: EBIT ajustado +2 %, free cash flow de 2.069 millones y negocio B2B creciendo un 7,1 %. A eso se suma la compra de Netomnia en Reino Unido y el 100 % de la fibra de FiBrasil, dos movimientos para blindar la red y ganar peso en la guerra de la fibra.

El dividendo, en la nevera hasta 2026
La caja de 0,15 € por título no se desembolsará hasta el 18 de junio de 2026. La dirección justifica el retraso como parte de una «política de allocación» que prioriza flexibilidad financiera y crecimiento sobre retribución inmediata. A medio plazo, prometen, el valor llegará cuando los flujos demuestren que la reconversión funciona. La acción, de momento, no se ha enterado: sigue rondando mínimos históricos y los inversores preguntan a gritos cuándo traducirán los números en cotización.
En la sala nadie protestó. El secretario general certificó mayoría suficiente en todas las resoluciones y la junta concluyó sin incidentes. Queda la tarea de desmontar 50.000 postes al año en España —la cifra subirá a 100.000— y retirar el 60 % del cobre restante en los próximos 12 meses. Europa mira, la deuda se reduce y el dividendo espera. Telefónica ya no es la operadora de todos los países; ahora es una apuesta de cuatro cartas y un cronómetro que corre a favor de quienes creen que el tamaño importa más que la bandera.
