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Tensiones en oriente medio: el petróleo se dispara y la fed en alerta

El tablero geopolítico se ha complicado aún más. Ataques iraníes a instalaciones clave en el Golfo Pérsico han encendido las alarmas, provocando un repunte vertiginoso del precio del petróleo y poniendo a la Reserva Federal en una difícil encrucijada ante un panorama inflacionario.

El petróleo escala máximos de 18 años

La semana comenzó con una escalada de tensión que ya se sentía en los mercados. Tras las amenazas del expresidente Trump contra la infraestructura iraní, Teherán respondió con ataques a refinerías en Kuwait y plantas de aluminio en la región del Golfo. El crudo Brent, el referente global, alcanzó máximos no vistos desde 2006, superando los 109 dólares por barril, mientras que los futuros de diésel rompieron la barrera psicológica de los 200 dólares, un nivel no registrado desde 2022. El miedo a una interrupción del suministro que atraviesa el estratégico Estrecho de Ormúz es palpable.

Un mercado laboral resiliente desafía a la fed

Un mercado laboral resiliente desafía a la fed

Pero no todo son malas noticias. En Estados Unidos, el informe mensual de empleo reveló una robusta creación de 178.000 puestos de trabajo en marzo, superando las expectativas del mercado. La tasa de desempleo, por su parte, se desplomó hasta el 4,3%. La solidez del mercado laboral, con un crecimiento salarial que sigue superando la inflación, obliga a la Reserva Federal a mantener una postura restrictiva en su política monetaria, a pesar de la escalada de precios energéticos.

El aluminio en la cuerda floja

La situación no es menos preocupante en el sector del aluminio. Los ataques iraníes han golpeado directamente a productores clave, amenazando con desestabilizar un mercado ya de por sí frágil. Los futuros del aluminio en la Bolsa de Metales de Londres se dispararon hasta un 6%, con el temor a que los precios alcancen niveles récord, impactando sectores tan diversos como la industria aeronáutica, el envasado de alimentos y la energía solar.

Europa, al borde de la recesión

En Europa, la inflación ha experimentado un repunte significativo, alcanzando su nivel más alto desde 2022, impulsado principalmente por el encarecimiento de la energía. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) se situó en el 2,5%, lo que intensifica las presiones sobre el Banco Central Europeo (BCE) para que continúe con su ciclo de subidas de tipos de interés, arriesgándose a estrangular el crecimiento económico.

El consumidor, por ahora, resiste

A pesar de la incertidumbre geopolítica y la inflación persistente, el consumo en Estados Unidos ha mostrado una notable resiliencia. Las ventas minoristas superaron las previsiones en febrero, impulsadas por un aumento del gasto en bienes y servicios. Un factor clave es el crecimiento salarial, que ha compensado en parte el impacto de la inflación, así como los mayores reembolsos fiscales que han inyectado liquidez en los bolsillos de los consumidores.

China en alerta ante el impacto en las fábricas

En Asia, China ya está sintiendo los efectos de la escalada de tensiones en Oriente Medio. Los costes de las materias primas se han disparado, lo que ha afectado a la rentabilidad de las fábricas, a pesar del crecimiento de la actividad manufacturera. Los precios de las materias primas han experimentado su mayor repunte en cuatro años, lo que plantea un desafío adicional para la economía china, que aún se recupera de las restricciones impuestas por la pandemia.

La volatilidad en los mercados financieros se espera que continúe en las próximas semanas, mientras el mundo observa con atención la evolución de la situación en Oriente Medio. El precio del petróleo, la inflación y la política monetaria serán los principales factores a seguir.