negocios

Tensiones irán-ee.uu. desatan caos en el mercado petrolero

El crudo ha experimentado un repunte vertiginoso, desafiando los intentos del presidente Trump por contenerlo. La escalada de tensiones entre Washington y Teherán ha esfumado cualquier esperanza de un cese al fuego, impulsando los precios a niveles que recuerdan a la crisis de 2008.

La guerra de precios se intensifica

El barril de WTI ha superado al Brent, una situación inusual que refleja la creciente incertidumbre geopolítica. Los precios físicos, que superan los 140 dólares, han reavivado los temores inflacionarios y han puesto en alerta a los mercados financieros. La amenaza de que Teherán imponga un peaje a los buques que cruzan el Estrecho de Ormuz, una vía vital para el suministro energético mundial, ha exacerbado aún más la situación.

Pero hay un detalle que pocos analistas están considerando: la OPEP+ podría, paradójicamente, aumentar la producción en mayo. La organización, a pesar de los recortes realizados por los países de Oriente Medio, argumenta la necesidad de “reaccionar” a un panorama que se tensa a cada hora. Una decisión que, si se materializa, podría generar un conflicto interno dentro de la OPEP.

China obliga a las refinerías a mantenerse activas

China obliga a las refinerías a mantenerse activas

En medio de este caos, China, el mayor importador de petróleo del mundo, ha tomado medidas drásticas. El gobierno ha ordenado a las refinerías independientes, conocidas como “teapots”, que no reduzcan su actividad por debajo de los niveles de los últimos dos años, incluso si ello implica operar con pérdidas. Las refinerías de Shandong, por ejemplo, están funcionando a solo el 55% de su capacidad, una cifra que aún preocupa a las autoridades.

Trump relaja las condiciones para la liberación de reservas estratégicas. El Departamento de Energía de EE.UU. ha flexibilizado las normas para la venta de crudo agrio de la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR), permitiendo a los compradores devolver el petróleo hasta noviembre de 2027 y reduciendo los volúmenes mínimos de retorno. Una medida que busca aliviar la presión sobre los precios, aunque su impacto real es incierto.

Mientras tanto, en Europa, la Guardia Costera Sueca ha incautado el petrolero Flora 1, perteneciente a la llamada “flota fantasma” rusa, tras un derrame de petróleo de 12 kilómetros de longitud frente a la isla de Gotland. La investigación ambiental ya está en marcha, pero el incidente pone de manifiesto la complejidad de las sanciones y el comercio ilícito de petróleo.

Más señales de alarma

Más señales de alarma

La lista de acontecimientos preocupantes continúa. Bangladesh ha recortado las horas de trabajo y ha impuesto medidas de ahorro energético ante la escasez de combustible. La planta de gas natural licuado (GNL) de Cheniere Energy, en Estados Unidos, ha reducido su producción a la mitad debido a una avería. Los precios del azufre, esencial para la extracción de metales, se disparan, afectando a las minas de níquel en Indonesia. China ha reexportado un volumen récord de GNL, y Rusia ha prohibido las exportaciones de gasolina hasta julio. Incluso Venezuela ha incrementado sus exportaciones de crudo, impulsado por la demanda de refinerías indias.

El precio del JKM, el referente asiático para el GNL, ha comenzado a descender ligeramente, aunque todavía se mantiene en niveles elevados. La demanda en el noreste asiático se ha debilitado debido a los altos precios, pero la situación sigue siendo extremadamente volátil.

La incertidumbre reina en los mercados energéticos. Los inversores, atrapados en un torbellino de tensiones geopolíticas y decisiones económicas contradictorias, se enfrentan a una realidad inestable. Las palabras del analista de Oilprice.com, Tom Kool, resuenan con fuerza: “La volatilidad ha llegado para quedarse. Y con ella, la necesidad de una gestión de riesgos más precisa que nunca.”