Texas: se levanta el primer refino de petróleo nuevo en 50 años
Brownsville, Texas, se prepara para un cambio sísmico en su economía y en el panorama energético estadounidense. America First Refining (AFR) ha contratado a Fluor para el diseño inicial de una nueva refinería, un proyecto que no tiene precedentes desde hace medio siglo y que podría redefinir la balanza comercial del país. La noticia, que ha sacudido los mercados, implica una inversión multimillonaria y la promesa de miles de empleos.
El gigante fluor al mando del diseño
Fluor, una firma de ingeniería y construcción de renombre mundial, liderará la fase de diseño inicial (FEED, por sus siglas en inglés) de la planta. La adjudicación del contrato, cuyo valor aún no se ha revelado, se registrará en el primer trimestre de 2026, según la compañía. Pero hay un detalle que subraya la magnitud del acuerdo: se espera que la refinería procese más de 60 millones de barriles de petróleo de origen estadounidense anualmente, transformándolo en combustibles esenciales como gasolina, diésel y queroseno, priorizando la eficiencia y reduciendo las emisiones.
Lo que nadie cuenta es el impacto potencial en el déficit comercial de Estados Unidos. La cifra habla por sí sola: se estima que este proyecto podría mejorar el déficit en aproximadamente 300.000 millones de dólares. Un dato que, sin duda, resonará en los pasillos de la Casa Blanca, especialmente dado que el proyecto encaja a la perfección con la agenda 'America First' del Presidente Trump.

Un acuerdo con un 'supermajor' energético
La refinería, ubicada en el Puerto de Brownsville, se beneficia de su designación como Zona de Oportunidad Económica, lo que podría atraer inversiones adicionales y generar un efecto multiplicador en la economía de South Texas. Pero la sorpresa más grande, y la que realmente pone la operación en la órbita de la atención internacional, es el acuerdo de suministro a largo plazo – 20 años – con un 'supermajor' energético global, cuya identidad permanece en secreto. Este acuerdo, descrito como el mayor de su tipo en la historia de Estados Unidos, está respaldado por un compromiso de inversión de 'nueve cifras' por parte del mismo gigante energético, lo que eleva el valor total del proyecto a la decena de miles de millones.
Desde 2014, Estados Unidos ha exportado casi 10.000 millones de barriles de petróleo crudo, pero ha importado alrededor de 28.000 millones, un desequilibrio que, según estimaciones, ha costado a los consumidores más de 1,8 billones de dólares. La nueva refinería de Brownsville, con su capacidad para procesar petróleo doméstico, podría ser un punto de inflexión en esta dinámica, fortaleciendo la seguridad energética del país y reduciendo su dependencia de las importaciones.
La fecha prevista para el inicio de la construcción es el segundo trimestre de 2026.
