Thermo fisher se dispara 15% tras el guiño de cramer al negocio de la obesidad

Thermo Fisher no es un laboratorio cualquiera: es la fábrica que llena los plumones de Wegovy, el fármaco que Novo Nordisk no consigue producir lo suficientemente rápido. Ese detalle, que muchos pasaron por alto, fue suficiente para que Jim Cramer encendiera la mecha: desde que el presentador de CNBC la incluyó en su lista de valores “obesity-friendly”, la acción se ha revalorizado un 15 % en dos semanas.

El rally que nació en un plató

El pasado 27 de junio, Cramer dejó caer la frase: “Marc Casar hace un trabajo espectacular”. Aclaró que no recomendaba comprar hasta ver un repunte de pedidos chinos, pero el mercado escuchó solo la primera parte. El 23 de julio la cotización se marcó un +9 % tras elevar el suelo de su guía anual hasta 22,22 $ por acción. Tres meses después, el 1 de octubre, otro +9 % cuando anunció una emisión de bonos por 2.500 M$ para “fines corporativos generales” –léase: más capacidad para llenar plumones.

El negocio de rellenar jeringas parece menor, pero lo que nadie cuenta es que We­go­vy crece al 75 % interanual y que cada dosis requiere una cadena de frío, un control de calidad y una línea de llenado que solo tres compañías en el mundo pueden garantizar a escala industrial. Thermo Fisher tiene la cuota más grande y, de momento, la barrera de entrada más alta: certificar una planta alternativa lleva entre 18 y 24 meses.

China, la sombra que cemer teme

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La contrapartida es el gigante asiático. Casi el 18 % de la facturación de la compañía depende de pedidos de laboratorios chinos que, desde la primavera, están congelando compras de equipamiento por el temor a nuevas restricciones de exportación. Cramer lo advirtió: “Cualquier cosa relacionada con China es bajista”. Pero la calle prefiere mirar el margen por acción: 5,36 $ en el segundo trimestre, por encima del 5,22 $ que anticipaban los analistas.

El resultado neto es un valor que cotiza a 21 veces beneficios estimados, por debajo de los 28-30 múltiplos que pagan los puros ‘obesity plays’ como Eli Lilly o Novo Nordisk. La moraleja: cuando el mercado quiere exposición a la pérdida de peso sin pagar prima de biotech, Thermo Fisher es el paraguas que sobra en la colección de Cramer y que de pronto todos quieren alquilar.