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Toby clements asalta la cúpula de u.s. bank: la operación que nadie vio venir

Toby Clements se sienta en la silla caliente de U.S. Bank el 13 de abril. El ejecutivo que llegó en 2017 para pilotar la transformación digital de la sexta entidad más grande de EE.UU. releva a Souheil Badran, el veterano que se retira tras 34 años de servicio y tres al frente de operaciones.

De dublin a minneapolis: el ascenso que nadie firmaba

La promoción llega cuando el banco atraviesa su mayor reestructuración desde la crisis de 2008. Clements, británico de 47 años, aterrizó en Minneapolis tras pasar por PTSB en Irlanda y Tesco Bank en Escocia. Su misión: desenterrar la eficiencia que Wall Street le reclama a U.S. Bank, cuyos márgenes se estancan en el 17 % mientras JPMorgan roza el 30 %.

El nuevo COO no llega con las manos vacías. En siete años ha comandado la migración de 12 millones de tarjetas al sistema Elan, desmanteló la red europea heredada de MUFG y redujo el tiempo de apertura de cuenta digital de 48 horas a 6. Ahora le toca repetir la jugada en el núcleo duro: 70.000 empleados, 2.200 sucursales y un coste base de 17.000 millones anuales.

Gunjan Kedia, la CEO que rompió el techo de cristal en 2023, lo define como «el tipo que sabe dónde está el cable suelto antes de que se rompa la luz». Traducción: Clements viene a recortar sin que se note. Su primer escollo será digerir la adquisición de Union Bank, operación de 8.000 millones que suma 7.000 empleados y 320 oficinas en California, el estado donde U.S. Bank pierde 40 puntos base de rentabilidad frente a Wells Fargo.

El legado de badran: un ejército de líderes moldeados a la americana

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Souheil Badran deja un banco irreconocible al que encontró. Entre 2021 y 2024 digitalizó el 78 % de los procesos de préstamo hipotecario, despidió al 12 % de la plantilla de back-office y blindó la red contra el fraude Zelle, que le costó 450 millones en 2022. Pero su mayor activo es humano: promovió a 3.200 mujeres a puestos de dirección y exportó el modelo de emotional intelligence que ya estudia Harvard Business Review.

En su despedida, Badran regala la frase que lo define: «Mi trabajo no era decir si la idea era buena o mala, sino en qué orden la ejecutábamos». El resultado: 1.400 proyectos lanzados, solo 21 cancelados. Ahora Clements hereda una máquina aceitada… y la presión de justificar un price-to-book que cotiza 0,8 veces cuando el sector promedia 1,2.

La cita de Kedia resume el momento: «Toby entiende que el cliente no pide menos sucursales, pide que la sucursal que queda funcione». Empezó la cuenta atrás: 72 días para demostrar que la historia de U.S. Bank no termina en Minneapolis, pero se escribe en la nube.