Toyo dispara su facturación 142% y apunta a ee.uu. para 2026
En doce meses TOYO ha pasado de ser un nombre exótico en el NASDAQ a la compañía que fabrica en Etiopía y vende en Texas. La facturación se disparó a 427 millones de dólares, un 142% más, gracias a una planta de 4 GW en Addis Abeba que ya ruge a pleno y a un nuevo módulo texano que lleva la etiqueta «Made in USA».
La apuesta por addis abeba paga en dólares
El CEO, Takahiko Onozuka, resume el ejercicio en una frase: «Hemos duplicado la escala mientras el comercio mundial se tambaleaba». La fábrica etíope, terminada en octubre, ya envió 2,3 GW a clientes estadounidenses y otros 1,9 GW desde Vietnam al resto del mundo. Para 2026 promete sacar otros 4 GW de la misma línea, lo que garantiza ingrecimiento recurrente sin tocar el precio.
El truco está en el precio medio de venta: los clientes de Houston pagan más que los de Bombay. Esa mezcla empujó el margen bruto hasta el 22,5%, casi el doble del año anterior. La ganancia operativa se multiplicó por cuatro y el flujo de caja operativo llegó a 133 millones, suficiente para pagar la expansión sin tocar el bolsillo de los accionistas.

Houston convierte la celda en módulo y suma 45x
A 11.000 km de distancia, la planta de Houston empezó a ensamblar módulos en el cuarto trimestre. Sólo 249 MW en 2025, pero la meta es 2 GW en 2026. El consejero delegado, Rhone Resch, aclara que el crédito fiscal de 45X por producción doméstica no entra aún en las cuentas: cuando entre, cada watt vendido en EE.UU. sumará siete centavos extra que competirán directamente con los márgenes chinos.
La segunda fase del plan ya está en marcha: células hechas en Texas. La compañía dice tener «el diseño final sobre la mesa» y promete detalles «en semanas». Si lo cumple, TOYO será una de las pocas firmas con cadena completa fuera de Asia.

¿Cuánto vale la historia?
El consejero financiero, Raymond Chung, guía para 2026 un beneficio neto ajustado de 90-100 millones. La acción cotiza a menos de cinco veces esa cifra. El balance cierra 2025 con 59 millones de efectivo y deuda cero. El riesgo: que el Congreso recorte los créditos 45X o que los aranceles a paneles chinos se relajen. La recompensa: convertirse en el primer proveedor occidental de módulos con origen 100% trazable.
Wall Street aún no ha despertado: el papel se deja un 25% desde máximos. Pero los pedidos ya cubren todo 2026 y la caja crece más rápido que la capacidad. La historia apenas empieza y, por ahora, la industria solar tiene un nuevo nombre para decir «hecho en EE.UU.» sin mirar a China.