Toyota tsusho impulsa la energía solar en túnez con inversiones de 80 millones

AEOLUS, filial del gigante japonés Toyota Tsusho, ha dado el visto bueno a la puesta en marcha de dos plantas fotovoltaicas en Túnez, con una capacidad total de 100 megavatios. Una jugada estratégica que promete inyectar energía en una economía en transición y, sobre todo, generar beneficios concretos.

Una apuesta audaz en el corazón del magreb

Las instalaciones, ubicadas en Sidi Bouzid y Tozeur, se conectarán a la red nacional a través de un acuerdo a largo plazo con la compañía eléctrica tunecina, la STT. La operación, que ha requerido una inversión de unos 79 millones de euros, se ha financiado gracias a la participación del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (EBRD) y Proparco, además de contar con un seguro de riesgos políticos otorgado por la Agencias Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA) del Banco Mundial. Un movimiento que demuestra la confianza en el potencial energético del país.

El proyecto, que inició su actividad en Sidi Bouzid el 1 de enero de 2026 y en Tozeur el 4 de marzo del mismo año, genera 50 megavatios cada una, lo que equivale a poder abastecer a alrededor de 120.000 hogares tunecinos anualmente. Un dato que habla por sí solo: se trata de una contribución tangible a la reducción de la dependencia de combustibles fósiles.

Un pacto de sostenibilidad con implicaciones internacionales

Un pacto de sostenibilidad con implicaciones internacionales

Lo realmente interesante es el marco que sustenta esta inversión. El Ministerio de Medio Ambiente de Japón ha incluido ambas plantas en el Programa Modelo de Mecanismo de Crédito Conjunto, un esquema que ofrece apoyo financiero hasta la mitad de la inversión inicial para proyectos de energía limpia en países en desarrollo. El acuerdo genera créditos tanto para Japón como para Túnez, incentivando así la transición hacia un modelo energético más sostenible. Scatec, la empresa noruega asociada al proyecto en Sidi Bouzid (con un 49% de participación), se encarga de la gestión de las plantas, un claro ejemplo de colaboración internacional en el sector energético.

La operación, que contempla un acuerdo de compraventa de electricidad de 30 años, tiene una vida útil inicial de 20 años, con la posibilidad de extenderla por otros diez. La apuesta por esta tecnología, impulsada por Toyota Tsusho, no solo beneficia a Túnez, sino que también contribuye a los objetivos de reducción de emisiones de carbono de Japón, un factor que la convierte en una iniciativa de gran relevancia a nivel geopolítico.