Toys r us canada se derrumba: 120 m$ de deuda y 53 tiendas fantasmas

Toys R Us Canada acaba de enterrar su mito. La cadena que prometió resurrección tras el colapso estadounidense ha pedido protección contra acreedores, arrastra 120 millones de dólares en deudas con proveedores y deja 53 esqueletos de tiendas vacías en los últimos 24 meses. Solo quedan 22 locales y dos ya recibieron la orden de liquidación: el centro St. Laurent en Ottawa y Woodgate Plaza en St. John’s.

El lastre de un nombre que ya no vende

La compañía canadiense repite el guión que hundió a su gemela estadounidense: compra apalancada, flujo de caja secado y competencia que vende juguetes como cebo para llenar carritos de supermercado. Walmart y Amazon no necesitan ganar con cada muñeco; solo quieren tu visita para que te lleves la nevera también. Toys R Us Canada no tenía neveras que vender.

El expediente judicial desvela la trampa mortal: mientras los gigantes negocian precios por volumen, la tienda especializada paga alquileres ajenos, sueldos que suben por inflación y cadena de suministro rota desde la pandemia. El resultado: ingresos en caída libre y clientes que usan la tienda como escaparate para luego clickear “comprar” en otro sitio.

Despidos, gift cards muertas y una marca en venta

Despidos, gift cards muertas y una marca en venta

Las gift cards ya no se canjean. La web dejó de vender productos. El monitor Alvarez & Marsal apunta que la única salida es vender lo que queda de la red antes de que los landlords demanden por incumplimiento. Los documentos judiciales admiten la posibilidad de liquidación total si nadie aparece con un cheque salvador.

La ironía: la cadena se jactaba de ser “100 % canadiense” desde 2018, cuando compró los derechos tras la quiebra de la matriz estadounidense. Pero la independencia no les dio escudo contra la fisura del modelo. Cerraron 38 tiendas solo en 2025 y planean despedir a centenas de empleados antes de verano.

El último contragolpe fue inventar “conceptos de ingresos alternativos”: alquiler de espacio para torneos de cartas coleccionables y fiestas infantiles. Demasiado tarde. Los números ya gritaban bancarrota.

La historia termina donde empezó: un nombre nostálgico que no logró convertir la magia de la infancia en flujo de caja. Esta vez no hay segunda resurrección anunciada. Solo liquidaciones, llaves que se entregan y un silencio que huele a plástico sin vender.