Tsm se dispara 97 % en un año pero el fondo de janus henderson sigue perdiendo: la paradoja del boom de la ia

El fondo Global Sustainable Equity de Janus Henderson acaba de publicar su carta a inversores del cuarto trimestre de 2025 y hay una cifra que grita: -1,72 % de rentabilidad cuando el MSCI World subió un 3,12 %. La culpa no la tiene Taiwan Semiconductor Manufacturing (TSM), que dentro del mismo período se revalorizó casi un 97 % y encabeza la lista de contribuidores positivos al fondo. El problema está en otra parte.

El motor de la ia que arrastra pero no remonta

TSMC cerró el 27 de marzo de 2026 en 326,74 dólares, con una capitalización de 1,7 billones. Durante el mes previo sufrió un correctivo del -11,48 %, pero la tendencia de doce meses sigue siendo demoledora: +96,83 %. La compañía produce más de la mitad de los semiconductores del planeta y acaba de elevar su guía anual de crecimiento del 30 % al 35 % gracias a la demanda «explosiva» de chips para inteligencia artificial. Janus Henderson celebra esos números, pero la alegría no se traduce en rentabilidad neta para los partícipes.

La razón es el peso específico. Aunque TSM aportó plusvalías, la cartera sigue lastrada por selecciones erráticas en industriales y financieras. La apuesta por compañías de impacto sostenible reduce el espectro de opciones: no basta con acertar en un sector tecnológico que tira del índice si el resto del tablero está descolocado. El fondo se queda rezagado pese a abrazar al gallo que canta en la granja de la IA.

Dónde invierten los fondos de cobertura mientras este fondo se tambalea

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El último recuento de carteras de hedge funds sitúa a TSM en el sexto puesto del ranking de títulos más populares. Al cierre del cuarto trimestre, 224 fondos mantenían posición, 30 más que el trimestre previo. El consenso es claro: el valor es un pilar del ecosistema de semiconductores. La ironía duele: mientras los gestores alternativos acumulan, el vehículo sostenible de Janus Henderson apenas logra beneficiarse de la fiebre.

La moraleja es tozuda. En mercados de máximos históricos, la rentabilidad no se consigue con buenas intenciones ni con un solo golpe de suerte; se logra con ponderaciones precisas y con la suficiente agilidad para corregir errores. TSM sube, el fondo baja y la distancia se agranda. A los inversores solo les queda una pregunta concreta: ¿cuánto tiempo más soportarán pagar comisión por underperformance cuando el chip estrella está ahí, delante de sus narices, y les pasa de largo?