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Una empresa paga más a quien enseñe a la ia a hacer su trabajo antes de que lo despidan

Mientras los jefes miden cuánto ahorra un algoritmo, los empleados de Omnisend ya negocian su propio rescate: 4 % de aumento extra si logran que el robot haga su tarea mejor que ellos. La start-up londinense de automatización de marketing acaba de anunciar el primer “suplemento por inteligencia artificial” que se suma a la revisión anual de nómina. El dinero extra —entre 2 % y 4 % del salario— llegará en abril y se repetirá cada trimestre. El requisito: demostrar que la IA que uno mismo alimenta ya genera ahorro de tiempo, dinero y que el resto del equipo la ha adoptado. El mensaje es brutal: cuanto antes robotices tu puesto, más ganas. Cuanto antes, porque luego quizá no exista.

El nuevo baremo: tu jefe mide cuánto te sobras

Bernard Meyer, responsable de operaciones de IA, confiesa que no tiene aún una fórmula exacta de retorno sobre la inversión. Lo que sí tiene son cifras de impacto: el equipo de ventas pasó de contactar al 20 % de los leads en 24 horas al 100 % después de integrar un asistente que redacta y programa correos de seguimiento. “Antes la IA era un juguete individual, ahora es un activo contable”, resume. La empresa ha reservado ya el presupuesto para que los 250 empleados accedan al plus tarde o temprano, aunque Meyer admite que este primer ciclo solo cubrirá al 60 %. El resto tendrá que revalidar cada tres meses si quiere mantenerse en la carrera.

El efecto lateral es demoledor: los candidatos que lleguen a partir de ahora deberán demostrar un nivel de uso de IA igual o superior al de los actuales beneficiarios. El plus se ha convertido en certificado de supervivencia. Si no sabes prompt engineering, ni te llaman.

La trampa del ahorro que te condena

La trampa del ahorro que te condena

La lógica perversa es tan simple como despiadada: cuanto más eficiente te vuelvas, menos justificación hay para mantener tu puesto. Meyer lo disfraza de “cultura de impacto”, pero en la práctica la empresa obtiene gratis el know-how de sus trabajadores, lo archiva y lo escala sin ellos. El 4 % de aumento es la anestesia: te pagan para cavar tu propia fosa con la pala que tú mismo afilas.

El movimiento llega en medio de la fiebre de los CIO por justificar el gasto en modelos de Microsoft, OpenAI o Anthropic. Nadie quiere ser el director que firmó un contrato millonario y no sabe si sirvió para algo. Omnisend responde con una hoja de ruta individual: si tú, empleado, no traduces el código en resultado, el error eres tú. La presión se descarga sobre la plantilla, no sobre el software.

La moraleja no la escribe la empresa, la escribe la nómina: cuando el algoritmo aprenda lo suficiente, el plus desaparecerá porque el puesto ya no estará. El 4 % es un adelanto del paro, no un premio. Y los trabajadores, por ahora, aplauden mientras cobran.