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Verizon dispara su precio objetivo: 55 dólares que nadie vio venir

Wall Street acaba de dar un golpe sobre la mesa. Citi eleva el precio objetivo de Verizon a 55 dólares y el título salta más de un 9 % en la pantalla. La razón: los costes del gigante de las telecomunicaciones ya no sangran y su flujo de caja huele a billete fresco.

El giro que escondía la cuenta de resultados

Michael Rollins, analista de Citi, detectó lo que muchos pasaron por alto: la compañía redujo 4.000 millones de dólares en gastos de capital para 2026 y, al mismo tiempo, promete un EBITDA ajustado de hasta 4.950 millones. La ecuación es brutal: menos capEx, más margen, más dividendo. El mercado, que llevaba años castigando al sector por la guerra de precios del 5G, ha encontrado su historia redentora.

La proyección de flujo libre de caja para 2026 ronda los 21.500 millones de dólares, un 7 % por encima del estimado para 2025. Traducción: hay oxígeno para subir la retribución al accionista sin tocar la política de inversión. Verizon ya forma parte del selecto club de large caps que devoran dividendos, pero ahora suma la promesa de crecimiento que faltaba.

Por qué este upgrade duele a los osos

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Los cortos apostaban a que el declive de ingresos por servicio se eternizaría. Se equivocaron. Rollins cree que la vuelta al crecimiento llegará en 2025, empujada por la convergencia de banda ancha fija, móvil y streaming. La clave está en la red híbrida de fibra y 5G que Verizon despliega sin desangrarse: menos torres nuevas, más software, menos alquileres, más clientes premium.

El mensaje es tan directo como demoledor: la guerra de precios se acabó y la empresa que más rápido haya podido recortar grasa se quedará con el mando. El consenso de mercado aún marca la casa a 48 dólares; Citi se adelanta y fija el listón en 55. La brecha es un regalo para quien entre ahora, pero también una trampa para quien dude.

La moraleja no admite lecturas ambiguas: cuando un gigante obsoleto empieza a generar más caja que el Promedio del sector, el dividendo deja de ser un señuelo y se convierte en un misil. Verizon ya no pide piedad; exige respeto. Y, de momento, el mercado se lo concede con una subida que deja a los escépticos con la cartera más ligera.