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Wall street da un giro de 180º: western digital se dispara y colgate se hunde

El algoritmo de la City ha hablado y ha dejado destrozos y fiestas a la misma hora. Mientras Western Digital salta un 100 % en su objetivo de precio gracias a Bernstein, Colgate-Palmolive ve cómo TD Cowen le recorta el valor como si fuera jabón viejo: 85 dólares frente a los 96 previos. La razón: el aceite de sebo —sí, el mismo que usan los curtidores— ha subido un 40 % en Chicago y estruja los márgenes del gigante del cuidado oral.

La memoria que no se doblega

El informe TurboQuant de Google asustó a medio Nasdaq, pero los analistas de Bernstein han dicho basta. Consideran que el miedo a que la IA sustituya a los discos duros es «cero» y que el impacto en la demanda de memoria NAND es «negligible». Traducción: los data centers seguirán hambrientos de almacamiento físico y Western Digital acaba de recibir el pasaporte para los 340 dólares. La acción, que cotizaba por debajo de 170 hace días, ya huele el 100 % de upside.

El turno de los bajistas llegó con Rockwell Automation y Vertiv. Jefferies pasó de comprar a aguantar en ambas. La culpa no es de los números, sino del cambio de analista y del fantasma de la «desintermediación por IA». En la práctica: los robots que automatizan fábricas ya no parecen tan únicos si la inteligencia artificial puede planificar la producción sin pasar por sus PLCs.

La hamburguesa que se niega a la recesión

La hamburguesa que se niega a la recesión

Mientras tanto, en la calle real, Shake Shack se ha ganado el respeto de Bank of America. El combo de menú innovador y ofertas de valor ha estabilizado el tráfico en tiendas y eleva el EBITDA previsto para 2026 hasta 288 millones. La acción, que rozaba los 88 dólares, ya tiene billete a los 101. La recesión, al menos para los shakes y papas, puede esperar.

En el lado de las iniciaciones, Loop Capital desembarcó en el sector de pagos con una lista de favoritos que suena a lista de regalos de Reyes: Mastercard a 631 dólares, Visa a 387 y Block a 75. El mensaje es claro: el consumidor sigue gastando y las comisiones por cada swipe siguen fluyendo. PayPal, en cambio, se queda en el «hold» a 46 dólares: su cuota de mercado se erosiona y su historia de fintech ya no enamora.

El adiós que nadie celebra

El adiós que nadie celebra

La más dolorosa de la jornada fue Phreesia. Truist la decapitó de 24 a 11 dólares tras recortar la previsión de ingresos para 2027. La empresa de software para clínicas pasó de ser el futuro de la salud digital a un valor residual en una sola confesión: los hospitales están congelando TI. Terns Pharmaceuticals tampoco se salvó: Merck la fagocita por 53 dólares por acción y el sueño de una subasta no llegará. Quien compró esperando un contraoferta, ahora lame heridas.

El cierre lo puso GE Aerospace. Daiwa la estrenó con un neutral y 301 dólares, pero el fantasma del precio del queroseno plana. Cada dólar adicional en el combustible resta horas de vuelo y reduce el ciclo de mantenimiento. La recuperación del tráfico aéreo tiene techo si el petróleo sigue ardiendo.

Wall Street ha vuelto a demostrar que no es un lugar, es un estado de ánimo. Hoy abraza a quien almacena datos y castiga al que vende pasta de dientes. Mañana será otra historia, pero el dinero ya se ha mudado de barrio.