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Walmart: reestructuración masiva y despidos en la cadena de suministro

Walmart, el gigante minorista, está recortando costes y apostando fuerte por la automatización con el cierre de dos centros de distribución clave, una decisión que impacta a más de 200 empleados y revela una profunda transformación en su estrategia logística.

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La empresa con sede en Bentonville ha anunciado el cierre de un centro de comercio electrónico en Matteson, Illinois, afectando a 111 trabajadores. Simultáneamente, también se cerrará un centro de Sam’s Club en Worcester, Massachusetts, donde perderán su empleo 90 empleados. La justificación oficial: una reestructuración de la cadena de suministro que busca agilizar las entregas y mejorar la rentabilidad del negocio online. Lo que suena a optimización en la sede central, se traduce en despidos y reubicaciones forzadas para los empleados.

Ambos centros, anteriormente tiendas Sam’s Club cerradas en 2018 y reconvertidas en centros de cumplimiento un año después, serán desmantelados. Walmart ofrece una compensación – un bono de hasta $7,500 para empleados que se trasladen a otras instalaciones y asistencia para la formación en tecnologías de cumplimiento avanzadas – pero la realidad es que muchos se verán obligados a buscar nuevas oportunidades laborales.

La automatización, la clave de la estrategia. Walmart ha estado invirtiendo fuertemente en robótica y automatización en sus centros de distribución, con un objetivo de completar la modernización para 2030. Actualmente, el 60% de las tiendas reciben mercancías de centros automatizados y el 50% del volumen de cumplimiento de pedidos online se gestiona mediante sistemas automatizados. Esta apuesta por la eficiencia, aunque beneficiosa para los accionistas, plantea interrogantes sobre el futuro del empleo en el sector.

Pero no solo Walmart está recortando personal. Saks Global, asediada por deudas, también sufre recortes. La empresa, matriz de Saks Fifth Avenue y Neiman Marcus, que busca salir de la bancarrota tras declarar la quiebra en enero, cerrará dos centros de distribución en Pennsylvania, afectando a 600 empleados. La empresa ha obtenido $500 millones en financiación para salir de la quiebra, pero el ajuste de costes es inevitable.

El panorama industrial se complica aún más con el anuncio de ShipMonk, un proveedor de logística de terceros (3PL), que cerrará una instalación en San Bernardino, California, dejando sin empleo a 124 personas. El cierre, junto con otros recientes, sugiere una reevaluación generalizada de las estrategias logísticas en el sector minorista.

En contraposición, Walmart continúa expandiéndose en otros mercados. En febrero, adquirió un almacén de 1.2 millones de pies cuadrados en East Hartford, Connecticut, por $212.6 millones, y en octubre de 2025, invertirá $300 millones en la construcción de otro centro de cumplimiento en Kings Mountain, Carolina del Norte. La estrategia es clara: consolidar su posición como líder del mercado, incluso a costa de ajustes dolorosos en la fuerza laboral.

La reestructuración de Walmart, junto con los movimientos de Saks Global y ShipMonk, dejan claro que la era de la optimización a toda costa ha llegado al sector minorista. La pregunta ahora es: ¿cuál será el coste humano de esta transformación y qué medidas se tomarán para mitigar el impacto en los trabajadores afectados?