Youtube ya le saca 15 mil millones de ventaja a netflix y no para de clavarle el diente

Netflix se jacta de 325 millones de abonados y 45.000 millones de dólares de facturación en 2025, pero en el otro extremo del ring YouTube acaba de dejarla atrás con 60.000 millones. La plataforma de Google no solo gana en dinero; se ha apoderado del 12,5 % del tiempo total que los estadounidenses pasan frente al televisor, 42 % más que Netflix, según Nielsen.

La guerra que no se ve en la pantalla

La guerra que no se ve en la pantalla

La clave está en el modelo. Netflix desembolsará 20.000 millones el año que viene en producción y licencias para llenar su catálogo. YouTube, en cambio, gasta una fracción de eso: la mayor parte del contenido lo suben gratis los propios usuarios. Con esa ventaja de costes, Alphabet embolsa 40.000 millones solo en publicidad dentro del ecosistema video, mientras la nueva apuesta publicitaria de Netflix apenas alcanza los 5.000 millones y promete doblarse en 2026.

El tráfico lo confirma: YouTube es el streamer número uno en EE.UU. desde hace 36 meses consecutivos. La empresa lo repite hasta la saciedad en cada earnings call y Philipp Schindler, su director de negocio, lo recita como un mantra. El dato es duro para los accionistas de Netflix, que ven cómo el gigante del buscador convierte cada minuto de visionado en pasta sin necesidad de grandes blockbusteres.

El efecto red de YouTube es implacable. Más creadores atraen a más espectadores; más espectadores atraen a más anunciantes; más anunciantes permiten más ingresos para los creadores. El círculo se alimenta solo. Netflix necesita estrenos ruidosos cada semana para no perder fuelle; YouTube solo necesita que alguien suba otro clip de gato o de desempacado.

Los inversores han castigado ligeramente a Alphabet este trimestre: la acción retrocedió un 2,30 % hasta 274 dólares, dentro de un rango anual que oscila entre 140 y 349. Poco les importa. La capitalización supera los 3,3 billones y el margen bruto roza el 60 %. La empresa tiene margen para perder una batilla diaria mientras gana la guerra del entretenimiento.

Netflix sigue siendo un fenómeno, pero su futuro pasa por convertirse en algo que nunca quiso ser: una máquina de anuncios. YouTube ya es eso, y mucho más, sin necesidad de gastarse lo que cuesta rodar Stranger Things. El mensaje es claro: quien tiene datos y publicidad, tiene la llave del televisor moderno. El resto es teatro. Y en ese teatro, Netflix empieza a quedarse sin butacas.