Zaxbys sacude la cúpula: fichan a michael dixon para disparar su expansión
Zaxbys acaba de poner en el aro a uno de los pesos pesados de la restauración estadounidense. Michael Dixon, el CFO que durante la última década duplicó el tamaño del portfolio de marcas de GoTo Foods, aterriza este lunes en la cadena de pollo frito con la misión de acelerarla hasta cotas que ya rozan los 2.700 millones de dólares de facturación.

La hoja de ruta de un veterano que sabe de crecimiento a fuego lento
Dixon no es un ejecutivo de PowerPoint. Lleva 30 años en la trinchera de los números, desde la magia contable de Disney hasta la eficiencia operativa de The Cheesecake Factory. En Ignite Restaurant Group diseñó una infraestructura multi-marca que los analistas aún citan en MBA’s; en Pinkberry llevó la cadena de yogur helado a multiplicar su rentabilidad por tres antes de la venta. Ahora, su radar apunta al sur profundo.
La jugada no es casual. Zaxbys acaba de superar el millar de restaurantes y planea abrir en bases militares, estadios y campus universitarios para capturar tráfico cautivo. Dixon conoce el truco: en GoTo Foods firmó acuerdos similares con TravelCenters y Walmart, empujando la facturación por unidad por encima del millón anual. La cadena de pollo frito quiere repetir la receta en Nevada y Arizona, dos mercados donde el gasto del consumidor creció un 6 % en 2025, según Circana.
Bernard Acoca, CEO de Zaxbys, no se anda con eufemismos: «Mike ha demostrado que puede escalar marcas sin perder la rentabilidad ni la identidad». Traducción: el margen Ebitda de Zaxbys —actualmente en el 18 %— debe trepar al 22 % si la compañía quiere competir de tú a tú con Popeyes y Chick-fil-A. Dixon ya recibió el guante: su primera tarea será blindar el flujo de caja antes de que la inflación de alimentos estrangule la expansión.
El timing es oro. El segmento QSR de pollo frito creció un 8 % el año pasado, el doble que la industria, pero la guerra de precios ya acecha. Con el petróleo subiendo y el coste del pollo en máximos de cinco años, cada centavo que Dixon consiga arrancar a los proveedores se traducirá en franquiciados dispuestos a invertir 1,5 millones por nuevo local. La cadena tiene 150 contratos firmados y otros 200 en trámite; si el CFO falla, la promesa de 1.200 unidades para 2027 se quedará en papel mojado.
El mercado ya ha tomado nota. Las rentabilidades de los franquiciados de Zaxbys —que hasta ahora rondan el 25 % de ROI en 36 meses— podrían escalar al 30 % si Dixon replica el modelo de optimización fiscal que aplicó en GoTo Foods. La clave: centralizar compras de pollo y papel a través de un cooperativa propia, tal y como hizo con las papas en Ignite. El estallido de la cadena de suministro en 2020 le enseñó que quien controla el pollo, controla el margen.
El ejecutivo aterriza en Atlanta con la maleta llena de deberes: blindar la tesorería, blindar la marca y, sobre todo, blindar la confianza de los 900 franquiciados que ya facturan más de tres millones de dólares por restaurante. Si lo logra, Zaxbys no solo crecerá; devorará. Y Dixon, el hombre que ya duplicó un imperio, sabe que esta vez el premio no es otro millón de unidades: es convertir al sur en el nuevo Rey del Pollo.