El petróleo toca techo de guerra: 115 dólares y el 60 % en un mes
Brent a 115,77 dólares. Un salto de 3,20 en la apertura asiática. La cifra habla por sí sola: estamos ante la subida mensual más violenta desde 1990. El Estrecho de Ormuz, arteria del 20 % del crudo mundial, ya es un pasillo minado.
El pulso entre washington y teheran se recalienta
El ataque houthi del fin de semana sobre Israel fue la chispa, pero la mecha la encendieron los drones israelíes sobre Teheran. El Pentágono despliega efectivos extra; Trump habla de “contactos indirectos” con los nuevos ayatolás. El mercado no cree en la diplomacia: compra petróleo como si el abastecimiento fuera a colapsar esta misma semana.
Arabia Saudí ya no espera. Riad desvía 4,658 millones de barriles diarios hacia Yanbu, en el Mar Rojo, según Kpler. Salalah, en Omán, amaneció humeante: los silos de exportación de gas licuado recibieron impactos mientras Islamabad intentaba mediar. La guerra se financia con cada cargamento que logra salir.

India juega con fuego y se abre paso
Dos buques cisterna de GLP con bandera india atravesaron ayer el estrecho bajo escolta iraní. Llegarán a Mumbai y New Mangalore los próximos 31 de marzo y 1 de abril. Son solo dos de los 18 barcos con 485 marinos indios atrapados al oeste del Golfo. Nueva Delhi negocia con Moscú, con África y con Houston para reponer inventarios. Vietnam, por su parte, confirma que Binh Son licita crudo ruso mientras busca alternativas en Nigeria y Texas.
El cierre físico de Ormuz no es total: Teheran deja pasar al que paga peaje político. Pero el seguro marítimo ya cotiza en triple, y los armadores prefieren dar la vuelta a África antes que arriesgar un buque de 120 millones. El coste se trasladará a la gasolina europea en cuestión de días.
Wall Street despierta con los fondos de materias primas al 7 % de stop-loss. Los hedge están largos de Brent por primera vez desde 2022. El carry trade del petróleo vuelve: pedir prestado en yenes a 0,5 % y comprar futuros a 115 garantiza un 20 % si el spread se mantiene tres meses. El Banco Central de Japón lo sabe y ya amenaza con intervenir. El barril se ha convertido en la nueva divisa de refugio.
Abajo, en las gasolineras, el consumidor aún no ha visto nada. El desfase entre el spot y la bomba suele ser de dos semanas. Prepárense para pagar 2 € por litro antes de Semana Santa. La inflación regresa por la puerta grande y arrasa con cualquier recorte de tipos que soñaba el BCE.
La historia termina así: mientras los diplomáticos aplauden sus propios cese al fuego, los satélites detectan nuevas formaciones de buques tanquers en Bandar Abbas. El mercado ya ha descontado otro ataque. 115 dólares no es el techo; es el piso de la próxima escalada.
