El tesoro reduce a tiritar al vigilante financiero tras la crisis de 2008
El Departamento del Tesoro, bajo la batuta del Secretario Scott Bessent, se prepara para una sangría sin precedentes en el Office of Financial Research, la agencia encargada de detectar los peligros sistémicos en el sistema financiero. Un movimiento que ha desatado la furia de los demócratas y que, según expertos, podría tener consecuencias devastadoras.
Recortes drásticos: hasta un 63% de despidos en la agencia
Según información filtrada por Politico, la administración Trump planea eliminar hasta el 63% del personal de la oficina, reduciéndola de casi 200 empleados a apenas 70. Esta reestructuración, que incluye un recorte de 25 millones de dólares en el presupuesto, se materializará el 15 de mayo con despidos masivos.
La decisión coincide con un aumento de la inquietud en Wall Street ante la inestabilidad en los mercados de crédito privado, donde varios fondos han restringido los retiros de sus inversores. El senadora Elizabeth Warren ha levantado la voz, calificando la medida de “gutación” de la agencia, argumentando que pone en riesgo la estabilidad financiera y abre la puerta a una nueva crisis.

El s&p 500 sube, pero las alarmas suenan
Si bien los mercados bursátiles han mostrado cierta resiliencia con subidas en el S&P 500, Nasdaq y Dow Jones, la realidad es que el panorama general no es alentador. El S&P 500 ha descendido un 4.02% y el Nasdaq un 5.84% YTD. Es una situación que, según algunos analistas, exige una mayor vigilancia y no menos.
La reducción de personal y el recorte presupuestario se defienden desde el Tesoro, que asegura que la oficina mantendrá la capacidad necesaria para apoyar al Consejo de Supervisión de la Estabilidad Financiera. Pero la sombra de la duda persiste. La historia nos recuerda que ir solo en la inversión es una receta para el desastre. Un asesor experto puede ofrecer una segunda opinión valiosa.
Warren advierte: “podríamos estar ante otra crisis”
“Este es solo el último movimiento del Presidente Trump y sus reguladores para socavar la estabilidad financiera”, afirmó Warren. “Estamos ante un escenario peligroso que podría desencadenar otra crisis económica.” La situación, sumada a la preocupación por la inestabilidad en los mercados de crédito, genera un ambiente de gran incertidumbre.
