Amazon pierde a su segundo pez gordo en annapurna: el tren de la ia se tambalea

Otra fuga de talento en la factoría de chips de Amazon. Gadi Hutt, director de producto e ingeniería de clientes en Annapurna Labs, ha tirado la toalla apenas siete meses después de la marcha de Rami Sinno a Arm Holdings. Dos cabezas visible en la misma cuna israelí que gestiona los Trainium, el as en la manga de la compañía contra la hegemonía de Nvidia.

El núcleo de la resistencia anti-nvidia se resquebraja

Hutt no era un empleado cualquiera. Formaba parte de la plantilla original de Annapurna, la startup que Amazon compró en 2015 por 350 millones de dólares para tejer su propio ecosistema de silicio. Su salida coincide con el momento álgido de Trainium 2, el acelerador de inteligencia artificial que Jeff Bezos quiere colocar en cada centro de datos del planeta como alternativa rentable a los GPU H100 de Jensen Huang.

El mercado no ha pestañeado todavía, pero el gráfico técnico de AMZN sí. El valor cotiza un 8,4 % por debajo de su media móvil de 100 días, con un RSI de 44,57 que huele a apatía institucional. La buena noticia: el MACD apunta a que la presión bajista pierde fuelle. La mala: el soporte clave se agazapa en los 202,50 dólares; si lo perfora, los programas de venta automática saltarán como gacelas ante un león.

Wall street mira a 2026 y pasa página

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Los analistas, eso sí, siguen en el equipo de Bezos. El consenso fija un objetivo medio de 287,24 dólares y el próximo informe de resultados –30 de abril de 2026– proyecta unos ingresos de 177.200 millones, un salto del 14 % interanual. Tigress Financial eleva el listón hasta los 315 dólares y JP Morgan coloca la sobreponderación en bandeja. El mensaje: la fuga de cerebros es un baldón, pero el dinero sigue fluyo.

Lo que nadie cuenta es que estos gurús del silicio llevaban años fagocitando know-how israelí y que perder dos tenientes en menos de un año deja al general James Hamilton sin sus lugartenientes en la guerra de los ángeles de la IA. El coste de reemplazar esa memoria colectiva supera con creces el salario de ejecutivo: se mide en años de diseño y en litigios de propiedad intelectual que aún no han visto la luz.

Amazon puede sufragar la retirada con su billetera de 1,9 billones de capitalización, pero el reloj corre al ritmo de los clientes cloud que ya empujan petabytes por segundo. Cada día sin Hutt es un día menos de optimización en el stack de Trainium y un día más en el que Nvidia sigue vendiendo GPUs a precio de oro. La batalla no es de bolsa; es de milisegundos y de watts. Y en esa guerra, perder talento duele más que perder dinero.