Cathie wood ve un negocio de 1,75 billones en el ‘wild!’ de spacex
cathie wood no necesitó más de cinco letras para certificar el golpe de efecto de SpaceX. Un simple “Wild!” fue su respuesta a Elon Musk tras la última hazaña del Transporter-16: 119 satélites colocados en órbita de un solo tirón. La anécdota dura un segundo en Twitter, pero detrás se esconde la operación previa a la salida a bolsa más gorda del año: 75 000 millones de dólares y una valoración de 1,75 billones.
El cohete que ya es ‘heavy’ con booster reutilizable
Musk presumía de cifras: el Falcon 9 puede llevar 20 t a pesar de recuperar el primer escalón y la carena. Para la industria eso lo convierte en un lanzador pesado sin renunciar al ahorro. Para Wood, la cuenta es directa: cuanto más barato subir satélites, más rápida será la escalada de ingresos de Starlink, la gallina de los huevos de oro dentro de SpaceX.
El ARK Venture Fund ya ha hecho la apuesta. A 28 de febrero, SpaceX copaba el 17,96 % de la cartera, la posición más grande por distancia. El fondo ha rentado un 64 % en doce meses, despegando del 24 % del S&P 500 y del 37 % del Nasdaq-100. Wood no solo aplaude; juega con fichas propias.

La ipo que convierte acciones en oro
Fuentes citadas por Reuters apuntan que la documentación para la OPV podría presentarse esta misma semana. La jugada incluye un dopaje de poder para Musk: acciones con doble clase de voto, la misma fórmula que blinda a Page y Zuckerberg en sus imperios. El objetivo es que el control no se disuelva ni con 75 000 millones en nuevos títulos.
Wood ya barajó en junio pasado una valoración de 2,5 billones para 2030. El motor: Starlink captando clientes de banda ancha donde las fibras no llegan. Cada lanzamiento masivo reduce el coste por terminal y acerca ese horizonte.
El mensaje es claro: mientras unos miran la órbita, Wood y sus inversores miran la factura. El “Wild!” de la CEO no es entusiasmo; es constatación de que el negocio espacial deja de ser ciencia ficción para convertirse en la gallina que pone números de doce cifras. El despegue, esta vez, es literal y financiero.