Crisis en las cadenas: el choque petrolero amenaza la producción mundial

El peor shock de suministro en la historia del mercado petrolero está desatando una tormenta en las cadenas de suministro vitales, con consecuencias alarmantes: escasez de equipos médicos, fertilizantes, semiconductores y bienes de consumo básicos como textiles, calzado y cosméticos.

El estrecho de hormuz: un punto ciego global

Lo que comenzó como una interrupción del suministro de petróleo se ha transformado en una crisis que amenaza con desestabilizar la economía global. El cierre del Estrecho de Hormuz no solo implica una carrera desesperada por el crudo por parte de los refinerías asiáticas, sino que también bloquea el flujo de productos petroquímicos esenciales –nafta, amoníaco, urea y helio– que tradicionalmente exporta el Medio Oriente. Los gigantes de la petroquímica asiática, enfrentados a la escasez, están reduciendo producción y declarando ‘force majeure’ a dierrección.

Esta situación pone en jaque la producción de plásticos, adhesivos, lubricantes y los materiales necesarios para los envases de productos cotidianos, y la consecuencia es inminente: un aumento de precios y posibles escasez para los consumidores. La primera ola de impacto se siente con fuerza en Asia, pero la región es un punto de partida clave, ya que es un importante exportador de estos productos y sus derivados, lo que propaga la crisis a otras regiones.

Asia: el epicentro de la tormenta

Asia: el epicentro de la tormenta

Como durante la pandemia, el impacto se desarrolla de forma secuencial, no simultánea –una onda expansiva de interrupciones que avanza hacia el oeste. Según J.P. Morgan, la situación es tan delicada que podríaredefinir las rutas comerciales, los costos y, potencialmente, la propia geografía de la industria petroquímica global.

La industria petroquímica asiática ya está sufriendo las consecuencias. La escasez de nafta y otros insumos críticos, derivada del conflicto en el Medio Oriente, ha obligado a las empresas a reducir su producción. Coface advirtió el mes pasado que “con un 60-70% de la nafta asiática que pasa por Hormuz, una interrupción prolongada podría redefinir los flujos, los costos y, quizás, la propia geografía de la industria petroquímica mundial”. El analista Joe Douaihy de ICIS, por su parte, enfatiza el “riesgo concentrado” de este sistema de suministro, donde “un simple choque geopolítico puede resonar a través de un continente entero”.

La situación se agrava con la inminente reducción de la siembra de maíz, trigo y arroz en Estados Unidos, debido al aumento vertiginoso de los precios de los fertilizantes, consecuencia directa del shock petrolero. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha alertado sobre la “interrupción de los suministros de nutrientes para cultivos” que amenaza los rendimientos de las cosechas y, por ende, los precios de los alimentos. Además, la escasez de helio, cuya producción representa un tercio del suministro mundial gracias a Qatar, está generando preocupación en la industria tecnológica, afectando la fabricación de semiconductores y dispositivos médicos. Incluso en el Reino Unido, se anticipan días sin suministro de algunos productos médicos esenciales, según Sir Jim Mackey, CEO de NHS England.

El FMI subraya que “la guerra está remodelando las cadenas de suministro para insumos no energéticos y críticos”. La crisis en el Estrecho de Hormuz, la mayor interrupción de todas, no solo afecta el suministro de combustible y sus precios, sino también la producción de materiales esenciales para la alimentación, la medicina, la Tecnología y los bienes de consumo, exponiendo la dependencia del mundo de los derivados del petróleo para la vida cotidiana. Y no hay vuelta atrás.