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Datavault y coppercore lanzan el cobre al blockchain: $100 millones en tokens respaldados por metal bajo tierra

Wall Street despertó con olor a cobre. Datavault AI y Coppercore Inc. anunciaron que convertirán 20.000 toneladas de cobre de alta ley en Coppercoin, un token que estrenará en el segundo trimestre de 2026. Cada unidad equivaldrá a cinco libras de mineral enterrado y su precio se anclará al contrato de referencia de COMEX. La jugada: monetizar la vorágine que se avecina.

Por qué el cobre se convierte en oro digital

El cableado de la era de la inteligenciaartificial pesa. S&P Global avisa: la demanda de cobre trepará un 50 % para 2040. Data centres, parques solares, cocinas eléctricas: todo pide más conductor. Coppercore posee el mineral; Datavault trae la plataforma blockchain. Juntas buscan ofrecer liquidez inmediata a un activo que, hasta hoy, solo se negociaba en furgonetas de geólogos y mesas de futuros.

Nathaniel T. Bradley, consejero delegado de Datavault, no se anduvo con eufemismos: «Estamos llevando la propiedad institucional al terreno digital». La frase suena a manual de marketing, pero detrás hay un dato real: el token pasará auditoría forense y los titulares podrán liquidar posiciones 24/7. Antonio Treminio, CEO de Coppercore, celebró que el modelo le permitirá «acelerar la extracción de valor» sin esperar a que el metal salga de la mina. Traducción: financiación anticipada sin colocar bonos verdes ni acudir a bancos.

El precio de la apuesta

El precio de la apuesta

La cotización de Datavault cerró en 0,60 dólares, un 6,85 % arriba. Nada estruendoso, pero suficiente para que los foros de retail empezaran a flamear. El verdadero examen llegará cuando el token opere: si el cobre baja, el inversor digital sufrirá la caída sin poder tocar el lingote. Si sube, la ganancia será pura velocidad, sin costes de almacén ni seguros. El riesgo: que la promesa de auditorías y reservas quede en papel mojado. La recompensa: participar en el superciclo del metal antes de que los grandes fondos lo hayan embalado todo.

La jugada encaja en la carrera por tokenizar activos reales. Mientras la SEC sigue debatiendo si los cripto son valores, empresas como Datavault se adelantan: convierten minas, suelo y energía en fichas que se mueven a la velocidad de un clic. El cobre bajo tierra ya no espera al martillo del subasta: cotiza en tiempo real. Queda por ver si los mineros tradicionales aplaudirán o intentarán hundir la propuesta antes de que el primer token vea la luz.