Elds: ¿cumplimiento o inteligencia de negocio? la nueva batalla del transporte
La gestión del transporte por carretera está entrando en una nueva fase. Ya no basta con usar los dispositivos electrónicos de registro de horas de conducción (ELDs) para evitar multas; la supervivencia empresarial depende de extraer información valiosa de esos datos. Así lo advierte Daren Hansen, experto en cumplimiento de J. J. Keller & Associates, en una conversación que revela una creciente brecha entre quienes solo cumplen con la ley y aquellos que están transformando sus operaciones.
La inminente ola de sanciones y revocaciones
El panorama regulatorio se está endureciendo. La Alianza de Seguridad Vehicular Comercial (CVSA) endurecerá las normas sobre manipulación de ELDs a partir del 1 de abril, con multas de hasta 10 horas de inactividad para los conductores sorprendidos alterando los registros. Y la inspección anual International Roadcheck, que se celebrará del 12 al 14 de mayo, centrará su atención en la manipulación de datos. La Administración Federal de Seguridad del Transporte (FMCSA) ya ha revocado 27 ELDs este año, un claro mensaje de que la tolerancia ha terminado y que la supervisión será implacable. La rapidez con la que se están retirando dispositivos deja a las empresas en una situación precaria, con la necesidad urgente de encontrar alternativas y capacitar a sus conductores en sistemas nuevos.

Más allá del cumplimiento: elds 2.0
Hansen subraya que la elección del proveedor de ELD es crucial. “Muchas empresas toman decisiones erróneas a la hora de cumplir con los requisitos básicos de ELD, por lo que es fundamental que evalúen cuidadosamente a sus proveedores, asegurándose de que sean tanto expertos en Tecnología como en cumplimiento normativo”, afirma. Pero la clave no reside solo en la selección del proveedor, sino en el uso activo de los datos que estos dispositivos generan. La verdadera oportunidad reside en lo que Hansen denomina “ELDs 2.0”: un cambio de mentalidad que transforma el dispositivo de un simple registrador de horas a un motor de inteligencia que revela la causa de los eventos.
Los datos de los ELDs modernos van mucho más allá de los registros electrónicos de conducción. Pueden revelar la disponibilidad de conductores y activos, patrones de utilización, la eficacia de las prácticas de despacho y comportamientos de conducción arriesgados, como frenazos bruscos o exceso de velocidad. Además, pueden identificar el uso indebido de excepciones de horas de servicio, revelar si las infracciones son incidentes aislados o problemas sistémicos, e incluso proporcionar información sobre la eficiencia del combustible, las necesidades de mantenimiento y los kilómetros recorridos fuera de ruta.
La diferencia radica en cómo se utiliza esa información. Demasiadas empresas la revisan solo de forma reactiva, después de una auditoría, una investigación o un accidente. Las empresas más exitosas adoptan el enfoque opuesto, analizando los datos de forma continua y buscando tendencias para identificar patrones y tomar medidas correctivas.
Como señale Hansen, “Las flotas más sofisticadas no solo preguntan si los conductores cumplen con la normativa, sino qué les dice la información sobre cómo opera realmente el negocio”.

La amenaza legal y la importancia de la supervisión
En este nuevo contexto, los reguladores y los abogados están viendo los datos de los ELD no solo como un registro del comportamiento del conductor, sino como evidencia de la supervisión de la gestión, o la falta de ella. Aquellas empresas que traten sus plataformas ELD como cuadernos de bitácora digital, en lugar de como herramientas de inteligencia, estarán menos preparadas para hacer frente a las acciones de control y a los riesgos legales.
La gestión de flotas debe ir más allá de la mera instalación de un dispositivo. Es necesario establecer políticas escritas de horas de servicio (HOS), auditar los registros de los conductores de forma constante y aplicar disciplina progresiva cuando se detecten infracciones. La información obtenida de los ELDs debe integrarse en los sistemas de gestión de seguridad, las auditorías internas y las evaluaciones de riesgos.
El futuro del transporte por carretera dependerá de la capacidad de las empresas para maximizar el valor de sus datos ELD. Aquellos que lo logren estarán mejor posicionados para afrontar las acciones de control, mitigar los riesgos legales y operar de manera eficiente y escalable.