Joby aviation: ¿promesa de despegue o aterrizaje forzoso?

La demostración de vuelo de Joby Aviation en San Francisco, donde un taxi aéreo despegó y aterrizó con piloto a bordo, pretendía convencer a los inversores de que la empresa es la líder indiscutible en el prometedor mercado de los eVTOL. Sin embargo, tras un 2023 que impulsó las acciones un 62%, el presente año ha sido mucho más turbulento, con una caída del 34% hasta este lunes. La pregunta que flota en el aire es si esta empresa, con su potencial para aliviar el tráfico y revolucionar el transporte, es realmente tan sólida como parece.

La flota necesaria: ¿un espejismo a gran escala?

La ambición de Joby es, sin duda, deslumbrante: taxis aéreos que transporten cuatro pasajeros y un piloto. Pero para que estos vehículos tengan un impacto real en la congestión de una ciudad bulliciosa, se necesitarían cientos, si no miles, operando simultáneamente. Una cifra que, a su vez, plantea serias dudas sobre la viabilidad de la empresa. ¿Cómo gestionar un espacio aéreo cada vez más saturado con tantos dispositivos? El control del tráfico aéreo se volvería una pesadilla.

Muchos ignoran, pero es vital considerar quién supervisará estos cielos urbanos. ¿Se crearán nuevas agencias reguladoras? ¿Se sobrecargará a los controladores aéreos existentes? Estas preguntas, lejos de ser teóricas, son obstáculos tangibles que Joby deberá superar.

Costes desorbitados: la quema de efectivo de joby

Costes desorbitados: la quema de efectivo de joby

La fabricación a gran escala de estos taxis aéreos es otro desafío mayúsculo. Se trata de un negocio que devora capital, y la construcción de una flota considerable implicaría una inversión astronómica. La cifra habla por sí sola: Joby ha acumulado pérdidas por 930 millones de dólares en el último año. Si la empresa inicia una expansión masiva de sus operaciones, los costes podrían dispararse, generando pérdidas aún mayores y una quema de efectivo alarmante. Lo que inevitablemente —aunque preferiría evitarlo—, podría traducirse en nuevas emisiones de acciones para financiar la operación, diluyendo el valor para los accionistas existentes.

¿Una burbuja inflada? el escepticismo de quien observa

¿Una burbuja inflada? el escepticismo de quien observa

Con una capitalización bursátil de 8.500 millones de dólares, a pesar de la reciente caída, es evidente que muchos inversores han apostado demasiado por Joby y, por extensión, por la industria eVTOL. El modelo de negocio sigue siendo, en esencia, una incógnita. Y no soy la única que observa, con recelo, la situación. La euforia inicial se ha desvanecido, dejando paso a una realidad más cruda: los taxis aéreos podrían terminar siendo una curiosidad, un capricho para unos pocos, y no la solución de movilidad masiva que algunos predijeron.

Por lo tanto, mi consejo es claro: mantengan la calma y observen con atención. La industria eVTOL aún está en pañales, y el camino hacia la rentabilidad está plagado de obstáculos. Apostar por Joby ahora es, en mi opinión, un riesgo demasiado elevado. La prudencia, en este caso, es el mejor aliado del inversor.