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Montaka admite que falló en 2025 y apuesta al litio para remontar

Montaka Global Investments acaba de confesar lo que pocos gestores se atreven: su fondo se quedó atrás en el año del despegue de la inteligenciaartificial. La cuarta carta a inversores de 2025, publicada esta semana, admite que la dispersión entre ganadores y perdedores dentro de su cartera fue tan salvaje que el resultado global terminó por debajo del mercado.

La excusa: la ai arrasó, pero solo para unos pocos

El equipo de Andrew Macken argumenta que los títulos que más subieron fueron los que ya cotizaban por las nubes y que sus apuestas, aunque sólidas, quedaron sepultadas bajo tres montones de miedo: la posible obsolescencia por la AI, el hundimiento de la vivienda en varios países y la fuga de capital de activos alternativos y software empresarial. Traducido: vendieron demasiado pronto o compraron demasiado barato.

La carta insiste en que esas caídas son «puntuales». Lo que no dice es que algunos de sus mayores pesos, como CoreWeave, acumulan un 15 % negativo en solo treinta días. El valor de la empresa de GPU cerró el miércoles en 80,45 dólares, lejos del máximo anual de 187, y su capitalización se ha quedado en 38.900 millones. Montaka justifica la posición: «Los nuevos proveedores de nube no son hyperscalers; ofrecen infraestructura para entrenar modelos, un negocio de bajo margen y alta competencia». O lo que es lo mismo: esto no es ni Amazon ni Microsoft, pero es lo que hay.

El giro: litio como nuevo mantra

El giro: litio como nuevo mantra

Para 2026 el fondo ha cambiado de chaqueta: reduce lo que ya se ha paseado por el parqué y abre línea en un productor de litio. La apuesta no es baladí. Consideran que la escasez de materias primas críticas y la carrera por la descarbonización convertirán al metal en el próximo cobre de esta década. La lógica es simple: más baterías, más demanda, menos minas en marcha, precio al alza.

El resto de la carta repite el evangelio de siempre: compañías de alta calidad, tendencias estructurales, horizonte largo. Pero la pregunta que queda en el aire es si esa paciencia sirve cuando el mercado solo premia velocidad y narrativa. Mientras tanto, 58 fondos de cobertura siguen en CoreWeave. Montaka no quiere ser el número 59 que se baja antes del repunte. O el que se queda mirando cómo el litio se dispara sin ellos.