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Nvidia firma con aws: un millón de gpus hasta 2027 y la carrera por el trillón de dólares

NVIDIA no pide tregua. Mientras el resto del sector se aferra a los inventarios, la firma californiana ha cerrado con Amazon Web Services un pedido colosal: un millón de GPUs que se empezarán a instalar este mismo año y que seguirán llegando, como un río en crecida, hasta 2027. La cifra no es decorativa; es la columna vertebral del plan que tiene Jen-Hsun Huang para alcanzar un billón de dólares en ventas con las familias Rubin y Blackwell.

El contrato que nadie quiso desvelar

Reuters desenterró el documento el 19 de marzo, pero la operación llevaba meses cocinándose en la sombra. Tanto aws como NVIDIA habían anunciado la alianza, sin fechas ni cifras. Fue Ian Buck, vicepresidente de la compañía, quien confirmó a la agencia que el cronograma arranca en 2024 y culmina dentro de tres años. El motivo del hermetismo: el acuerdo incluye, además de las GPUs, los nuevos chips Groq y otros seis modelos de silicona que aún no han sido presentados en sociedad.

Amazon no se conforma con alquilar potencia bruta. Introducirá en sus centros de datos los switches ConnectX y SpectrumX, la red propia de NVIDIA diseñada para que los modelos de inteligencia artificial no tropiecen con cuellos de botella. El mensaje es claro: los clientes enterprise que hoy pagan por instancias P4d y Trn1 se encontrarán, antes de que acabe la década, con una infraestructura casi exclusiva de NVIDIA dentro de la nube de Amazon.

El precio del silencio

El precio del silencio

Ni AWS ni NVIDIA han desvelado el ticket. En la calle se habla de un desembolso que ronda los 25 000 millones de dólares, pero la empresa prefiere que la imaginación del mercado haga el resto. Lo cierto es que el gross margin de los chips de inteligencia artificial supera el 70 %, y cada GPU H100 ya factura entre 25 000 y 30 000 dólares. Multiplique, reste y saque sus propias cuentas.

La jugada convierte a AWS en el brazo armado de la hoja de ruta de Huang. Si el plan se cumple, la división de chips para centros de datos de NVIDIA habrá pasado de facturar 15 000 millones en 2023 a mover más de 300 000 millones anuales en 2027. Un salto que justifica la capitalización bursátil de 2,2 billones y que deja en bragas a cualquier competidor que aún piense que la burbuja gráfica tiene fecha de caducidad.

¿Y el resto del tablero?

¿Y el resto del tablero?

El anuncio llega horas después de que Broadcom y Marvell alertaran de una desaceleración en pedidos de chips de personalización. El mensaje de NVIDIA es demoledor: el estándar gana al ASIC cuando el cliente es Amazon. La presión sobre AMD, Intel y los start-ups de silicona especializada se dispara. Nadie tiene, hoy por hoy, una respuesta a un contrato de un millón de unidades firmado por el mayor proveedor de cloud del planeta.

En el corto plazo, la cotización ya descontó parte del optimismo: el ADR de NVIDIA subió un 4 % en el after-hours cuando trascendió la nota. Pero el verdadero efecto se verá en los consensos de beneficios que los analistas actualizarán tras el Q1 fiscal. La pregunta no es si la compañía batirá de nuevo las expectativas, sino cuánto más tardará en convertirse, por volumen de negocio, en el mayor proveedor de infraestructura de IA del mundo, por delante de los propios hiperscalers que hoy la necesitan.