Nvidia se hunde 20% y cotiza más barata que el s&p: la guerra desata el pánico en el chip rey

Nvidia ha perdido 800.000 millones de dólares de valor en tres meses. La acción que todos daban por intocable ahora cambia de manos a 19,6 veces sus ganancias esperadas, el múltiple más bajo desde 2019, cuando nadie soñaba con ChatGPT ni con la fiebre de la inteligenciaartificial.

El petróleo y la duda que desangran al gigante

La culpa no es de los números. La empresa sigue reportando márgenes brutos del 75% y los analistas recién ajustaron al alza sus estimaciones de crecimiento: más del 70% este año fiscal. Pero el crudo se dispara y los inversores prefieren cobrar antes que apostar a que la Fed pueda contener la inflación sin apretar otra vez el torniquete.

El miedo es doble. Por un lado, la guerra en Medio Oriente encarece cada barril y amenaza con empujar al alza los tipos. Por el otro, los grandes clientes —Microsoft, Alphabet, Amazon— gastan a mansalva en clusters de GPUs y aún no logran traducir esa inversión en ingresos tangibles. La cuenta de resultados de los hyperscalers empieza a parecer un agujero negro.

¿Y si el próximo chip no lleva el sello nvidia?

¿Y si el próximo chip no lleva el sello nvidia?

La ironía es brutal: mientras la acción se desploma, el índice S&P 500 cotiza más caro que Nvidia por primera vez en años. Los 20 años de historia del fabricante de Santa Clara muestran un ciclo vertiginoso: de los 1.000% de rally post-ChatGPT a la certeza de que ningún dominio es eterno en tecnología.

Dennis Dick, trader propietario en Triple D Trading, resume el temor de los fondos: «Hoy todo corre sobre chips Nvidia, pero dentro de dos años la arquitectura puede ser otra. El mercado castiga esa incertidumbre». La frase huele a déjà vu: hace dos décadas Intel parecía imbatible y luego llegó AMD. El muro de los múltiples se resquebraja cuando la narrativa se tambalea.

Art Hogan, estratega jefe de B. Riley Wealth, aún recomenda comprar. «Ver a una compañía con este potencial de crecimiento por debajo del S&P es un regalo», arguye. El problema es que los regalos suelen venir con etiqueta de peligro: la volatilidad del crudo, la geopolítica y la posibilidad de que la curva de gasto en IA se estanque antes de generar retorno.

El primer trimestre culmina este lunes y Nvidia encara un 10% de caída en el periodo. La capitalización se ha quedado en cuatro billones de dólares, cifra que seguía siendo récord hace semanas pero que ahora suena a consuelo. En los mercados, la percepción es el activo real; cuando se resquebraja, ni los mejores márgenes del mundo la sujetan.