Quantum leap: ¿quién se queda con la victoria en la carrera cuántica?
La computación cuántica, un concepto que hasta hace poco parecía ciencia ficción, se acerca a la realidad a una velocidad vertiginosa. Si bien aún faltan años para su adopción masiva, las alianzas estratégicas y los contratos que se están forjando ahora determinarán el futuro de la industria. La pregunta es: ¿es hora de apostar, y si es así, qué empresa ofrece la mejor oportunidad?
La estrategia define el futuro: rigetti vs. d-wave
No existe una fórmula única para la computación cuántica. La clave reside en cómo cada empresa controla las partículas. Rigetti Computing (NASDAQ: RGTI) se adhiere al método más común, el superconductor, que requiere enfriar las partículas a temperaturas cercanas al cero absoluto para aprovechar su movimiento cuántico. D-Wave Quantum (NYSE: QBTS), por su parte, ha optado por un camino diferente: el 'quantum annealing', una técnica especializada en la búsqueda simultánea de soluciones óptimas, ideal para tareas como el entrenamiento de inteligencia artificial y la modelización meteorológica. Pero aquí viene el giro: el quantum annealing no es adecuado para la computación de propósito general, lo que otorga a Rigetti una ventaja potencial en el mercado.
A pesar de esta superioridad teórica, la realidad financiera es más compleja. Ambos gigantes se nutren de contratos de investigación y ventas iniciales de sistemas, pero ninguna de las dos puede sostenerse únicamente con estos ingresos. Sin embargo, el interés de inversores y clientes es palpable, impulsado por la convicción de que la computación cuántica tiene un futuro brillante.
D-Wave ha demostrado una notable capacidad para concretar ventas tempranas, incluyendo un sistema de 20 millones de dólares para la Universidad de Florida Atlántica y un encargo de 11,5 millones de euros en Italia. Rigetti, en cambio, ha visto una disminución en sus ingresos, según los datos más recientes. La diferencia es clara.

Las alianzas que marcan la diferencia
La creación de asociaciones duraderas es vital. Las empresas deben establecer relaciones con sus clientes mucho antes de que la Tecnología esté lista para su uso comercial. Rigetti ha buscado estas alianzas, pero sufrió un revés al perder el contrato con la Defense Advanced Research Projects Agency (DARPA), una agencia gubernamental estadounidense clave para el sector de la defensa. Perder este contrato fue una señal de alerta, evidenciando que su Tecnología aún no está a la altura de sus competidores.
D-Wave, aunque no participó en la licitación de DARPA (su Tecnología no encaja con las necesidades de la agencia), ya ha establecido alianzas estratégicas con fabricantes, demostrando su capacidad para generar resultados tangibles. La creación de horarios de producción, por ejemplo, es una aplicación concreta y valiosa.
En definitiva, D-Wave Quantum se presenta como la opción más sólida. Su enfoque especializado, combinado con su capacidad para generar ingresos y establecer alianzas, le otorga una ventaja significativa en esta carrera cuántica.
Algunos analistas, como los de The Motley Fool, no incluyen a D-Wave en su lista de las 10 mejores acciones para comprar ahora, lo que subraya la volatilidad y el riesgo inherente a este mercado emergente. Los resultados pasados no garantizan el éxito futuro, pero la trayectoria de empresas como Netflix y Nvidia, que aparecieron en listas similares hace años, son un recordatorio del potencial de las inversiones disruptivas.