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Servicenow se hunde: la ia que vende le roba el futuro

La acción de ServiceNow ha perdido la mitad de su valor desde el verano. El motivo no es un capricho del mercado: la inteligencia artificial que ellos mismos comercializan empieza a devorar el negocio que les hizo imprescindibles.

La caída parece exagerada. El flujo de caja libre se ha duplicado en tres años y el 98 % de sus clientes en el Fortune 500 renueva cada año. Pero Wall Street ya no valora el pasado: valora la supervivencia. Y la base de datos de configuración que mantiene atados a los grandes corporativos empieza a parecer un ancla en lugar de un muro.

El cmdb ya no es intocable

Ese mapa sagrado de procesos, activos y permisos —el Configuration Management Database— tardó décadas en construirse. Sustituirlo requiere años de consultoría, migas de pan y dolor de cabeza para los CIO. Por eso nadie lo tocaba. Hasta ahora. Los nuevos modelos de lenguaje pueden leer, interpretar y replicar esos flujos en semanas, no en lustros. El coste de cambio se desploma. El coste de quedarse, también.

Los directores de sistemas ya no preguntan “¿podemos migrar?”. Preguntan “¿por qué seguir pagando 26 veces el flujo de caja por algo que un bot de Teams puede hacer desde una ventana de chat?”. La respuesta oficial es Now Assist, la apuesta propia de ServiceNow en IA generativa. Firmó 600 millones de dólares en contratos anuales en 2023 y promete llegar a 1.000 millones en 2026. El problema: obliga a pasarse al plan Pro Plus y enciende el contador de tokens cada vez que un empleado abre un ticket. Cuanto más éxito tenga el producto, más se come el margen.

La factura de la inteligencia

La factura de la inteligencia

La cuenta de resultados ya lo refleja: el margen bruto bajó 150 puntos básicos el año pasado. Cada consulta a un gran modelo devora GPU y dinero. La vieja economía del software —vender la misma licencia sin coste variable— se fractura. Ahora el cómputo crece al mismo ritmo que la facturación. Y los clientes empiezan a hacer cuentas: si les cuesta más usar Now Assist que montar su propio chatbot sobre Azure, el viraje es inminente.

ServiceNow no está paralizado. Va a gastar 11.000 millones en adquisiciones para blindar su stack de IA y ciberseguridad. El flujo de caja, aún así, subió del 31 % al 34 %. Pero el techo es duro: el 85 % de las grandes compañías ya están dentro. Crecer por penetración ya no es un plan. Hay que cobrar más por la misma mesa. Y la mesa, justamente, empieza a desaparecer.

Microsoft, por cierto, no espera. Copilot ya acecha en las mismas herramientas que usan los empleados para chatear, presentar o pedir vacaciones. Si un agente integrado en Teams puede resolver una incidencia sin salir de la ventana, el portal de ServiceNow se convierte en un gasto discrecional. El switching cost se invierte: ahora quien paga el peaje es el que se queda.

El precio de la nostalgia

El precio de la nostalgia

La acción se cambia hoy a 104 dólares, 26 veces el flujo de caja, mínimo de años. Los fondos que entraron por el moat ven cómo se desangra. El mercado no castiga los resultados de 2023; descuenta los de 2027, cuando los flujos de trabajo estén atomizados en bots que no pagan licencia. ServiceNow puede ganar la batalla de producto y, aun así, perder la guerra de modelo.

La moraleja: en software, la fortaleza más fuerte es la que se vuelve obsoleta antes. Y cuando la IA que vendes empieza a desmontar la razón de ser de tu negocio, el descuento del 50 % no es un exceso. Es un aviso.